Nuestros cuerpos. Oscilan, entre las sábanas, en esas mañanas… nuestras mañanas.
Mil pensamientos, me atraviesan. Como tú, daga cargada de venenos. ¿Cómo los siento? Muy, muy adentro.
Deliran, con sudores y escalofríos, las voces de mi cabeza. Que gritan, pero ahogan el aullido. Desvarío, enloquezco.
Fantaseas, con tus dedos, con mis sueños de hacerme eterna, en este momento. Lo lamento, debería ser más tierna. Más sabia, en este aspecto.
Me miras, te mimo. Me acaricias, te necesito. Constante, sin prisas. Un único recorrido. Una sola meta.
Correé, más a la izquierda que me deslizo, a tu derecha. Lo que necesitas es el centro. Y viceversa.
Otra vez, desde el principio. De nuevo.
Serpientes, es lo que parecen, los mechones de tu cabello. ¿Te pierdes? No sufras, es a mí a quién duele. Ahora disfruta, no te impacientes.
Inspeccionemos, experimentemos, intercambiemos. Algo más que sentimientos. Me pierdo, aún sin posibilidad de perderme, bajo cuatro paredes que nos entierran con algo peor que tierra. Recuerdos.
Que hieren, herirán.
Inaguantable. Quiero más, no pares. No me dejes. Incalculables, mis gemidos. Impotentes, tus alaridos. Aquí viene. Estallan mis sentidos.
Sin fuerzas, la flacidez toca ya a nuestras puertas. Sedientos, bebemos de nuestros besos. Agotados, nos abrazamos para soñar despiertos. Dejemos a nuestros párpados, soñar también.
Dulce, incauto descanso.
Mil pensamientos, me atraviesan. Como tú, daga cargada de venenos. ¿Cómo los siento? Muy, muy adentro.
Deliran, con sudores y escalofríos, las voces de mi cabeza. Que gritan, pero ahogan el aullido. Desvarío, enloquezco.
Fantaseas, con tus dedos, con mis sueños de hacerme eterna, en este momento. Lo lamento, debería ser más tierna. Más sabia, en este aspecto.
Me miras, te mimo. Me acaricias, te necesito. Constante, sin prisas. Un único recorrido. Una sola meta.
Correé, más a la izquierda que me deslizo, a tu derecha. Lo que necesitas es el centro. Y viceversa.
Otra vez, desde el principio. De nuevo.
Serpientes, es lo que parecen, los mechones de tu cabello. ¿Te pierdes? No sufras, es a mí a quién duele. Ahora disfruta, no te impacientes.
Inspeccionemos, experimentemos, intercambiemos. Algo más que sentimientos. Me pierdo, aún sin posibilidad de perderme, bajo cuatro paredes que nos entierran con algo peor que tierra. Recuerdos.
Que hieren, herirán.
Inaguantable. Quiero más, no pares. No me dejes. Incalculables, mis gemidos. Impotentes, tus alaridos. Aquí viene. Estallan mis sentidos.
Sin fuerzas, la flacidez toca ya a nuestras puertas. Sedientos, bebemos de nuestros besos. Agotados, nos abrazamos para soñar despiertos. Dejemos a nuestros párpados, soñar también.
Dulce, incauto descanso.

