domingo, 26 de diciembre de 2010

Que estupidez

Hace tiempo que no escribo, que no escribo como antes. Añoro empapar las sábanas de lágrimas por ti, pero más añoro tus abrazos de ahora. Hoy empecé a leer varias historias de las que tenía, todas inacabadas... ¿alguna vez he acabado algo? No, me canso demasiado rápido ¿Por qué será que contigo no me pasa? bagh, no busco respuesta... me conformo con que dure. Al leerlas he podido darme cuenta de la poca gracia que tengo al escribir, se me da muchísimo mejor leer, incluso hay cosas que no se ni por qué las escribo ni por qué las escribí pero tampoco me importa demasiado. Son borrones en mi cabeza que me ayudan a la hora de entenderme, un bucle de emociones, un collage de miedos, pajas mentales, rompecabezas de frustaciones ¡Qué más da! Lo que importa es que soy consciente de que lo hago mal pero eso tampoco importa porque yo al menos lo hago. Sé que no me lee mucha gente pero ¡exacto! eso es algo que tampoco me importa, con tal de que una sola persona se digne a leer estas parrafadas tan tontas y carentes de originalidad ya es una grata sorpresa. Hace tiempo que quiero decirte cuanto te quiero decir que te quiero más de lo que en la vida he querido al querer.
Si, estúpido ¿verdad? es estúpida esta gilipollez para decirte que te quiero, pero es tan estúpido ese mismo te quiero que le quita importáncia a la primera estúpidez. Menos mal, si no, aún parecería más estúpida.

viernes, 17 de diciembre de 2010

viernes, 10 de diciembre de 2010

comodín

Como siempre he dicho todo en esta vida es efímero, ese es el por qué de la belleza en todos sus estados, pero nunca comprendí cuanta era la razón que atrapaban esas palabras, como de efímeras eran las cosas. Ahora sí, supongo que ya  soy capaz de rozarlas con la punta de mis dedos, tal vez, algún día, con la yema.
Los amigos, esos que te prometen que estarán ahí siempre, los que te convencen de ello y viceversa para luego, en el más mínimo cambio (ya sea malo o bueno) desaparacen. Pero desaparecen porque quieren, lo necesitan, les apetece o simplemente para luego volverse a aparecer. Y esto es, bienvenido juego, otro de los bucles más largos en esta eterna existéncia del ser.
¿Y qué se le puede hacer? Nada. Tú puedes buscar ese algo que ha desaparecido en tu vida pero de ellos dependerá que la encuentres, al fin y al cabo si uno de verdad no quiere ser encontrado se esforzará lo suficiente para ello. Si lo encuentras, es que jamás quiso desaparecer por completo aunque fuese, unicamente, a modo de comodín.
Comodín, esta palabra rebota en mis recuerdos. Yo soy esa carta, me tocó ese rol. Cuando la gente ya está aburrida de la rutina, acuden a mí, yo, que soy lo más antirutina que existe. ¿Y por qué? Supongo porque sé que soy capaz de caer en ella y eso es algo que odio e intento evitar por todos los medios, unas veces lo consigo y otras, como estos días, no.
Vosotros pensaréis, ya entrado el tema, eso no son verdaderos amigos. Tal vez, tal vez no en estos momentos, pero lo fueron. De verdad que lo fueron, con todas sus ganas y entusiasmo una vez me hicieron reír y me ayudaron, otras me entristecieron y buscaron consuelo en mis palabras y también les correspondí. Es cierto, tal vez ahora no sean los amigos que una vez fueron pero ¡oye! serlo... lo fueron y se que lo serían, y volverían a ser. Pero soy demasiado orgullosa para pedirles que vuelvan por mílessima vez.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Límite

A 180 kilómetros por hora en una carretera llena de curvas en la que es inevitable derrapar en algunos momentos y hacer que tu corazón se sobresalga del pecho, aunque sea, tan solo, por unos instantes. Unos instantes que cambiaría.
Dos opciones, reducir la velocidad o dejar de lado las curvas. Cualquiera de las dos sería correcta pero dependerá de uno mismo, de lo que se elija.
Y... ¿una estabilidad? reducir tan solo un poco la velocidad y desviarte de algunas curvas siempre y cuando puedas, sin hacerlo demasiado díficil. Tener tiempo de pararte a pensar, disfrutar del paisaje entre desliz y desliz, entre derrape y derrape, cada vez más suaves. Menos estresantes y más desenfrendados.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Tuya

Nuestros cuerpos. Oscilan, entre las sábanas, en esas mañanas… nuestras mañanas.
Mil pensamientos, me atraviesan. Como tú, daga cargada de venenos. ¿Cómo los siento? Muy, muy adentro.
Deliran, con sudores y escalofríos, las voces de mi cabeza. Que gritan, pero ahogan el aullido. Desvarío, enloquezco.
Fantaseas, con tus dedos, con mis sueños de hacerme eterna, en este momento. Lo lamento, debería ser más tierna. Más sabia, en este aspecto.
Me miras, te mimo. Me acaricias, te necesito. Constante, sin prisas. Un único recorrido. Una sola meta.
Correé, más a la izquierda que me deslizo, a tu derecha. Lo que necesitas es el centro. Y viceversa.
Otra vez, desde el principio. De nuevo.
Serpientes, es lo que parecen, los mechones de tu cabello. ¿Te pierdes? No sufras, es a mí a quién duele. Ahora disfruta, no te impacientes.
Inspeccionemos, experimentemos, intercambiemos. Algo más que sentimientos. Me pierdo, aún sin posibilidad de perderme, bajo cuatro paredes que nos entierran con algo peor que tierra. Recuerdos.
Que hieren, herirán.
Inaguantable. Quiero más, no pares. No me dejes. Incalculables, mis gemidos. Impotentes, tus alaridos. Aquí viene. Estallan mis sentidos.
Sin fuerzas, la flacidez toca ya a nuestras puertas. Sedientos, bebemos de nuestros besos. Agotados, nos abrazamos para soñar despiertos. Dejemos a nuestros párpados, soñar también.
Dulce, incauto descanso.

lunes, 8 de noviembre de 2010

años remotos


- Solo Dios podría aproximarse a la idea de cuanto os quiero pero…
- ¿Pero? Sella tus labios en el infinito silencio antes de que al deslizarse cometan un error incalculable. No dejes que se apresuren, cállalos como yo los callo con este dulce beso.
- ¿Callarlos? Llevo callandolos desde que aprendí hacerlos hablar. Pero… no son mis labios a los que hay que enmudecer, no son sus palabras a las que hay que temer. Es la mente la causante de este punzante dolor, la que vaga por mis insensatos pensamientos, a los cuales no entiendo, por miedo a fracasar. Callarlos sería una desfachatez pues… ¡tengo y he tenido tantas veces tanto que decir! ¡No son ellos los únicos que gritan en mi adentro! ¡Ellos son solo los hombres que luchan en una fría guerra dirigidos por un capataz! El eco de mi clausurado dolor ¡Oh si me lo hubiesen permitido! Cuantas veces habría rodado mi cabeza por este perenne pasadizo.
- No digais más tonterias, los perfumes os han dejado aturdida, dejad de pensar.
- Enseñadme, pues, a no pensar si podeis y os atreveis. Pero eso no es algo que se haga posible aprender si no que se nace sin saber y se muere sabiendo sin la necesidad de un maestro. Advierto la posibilidad de odiaros tanto como de amaros, esos dos polos opuestos se contradicen constantemente en mi cabeza ¿Será que os quiero demasiado como para perdonaros el dolor que aún no me habeis causado pero que sin duda causareis?
- Yo no quisiera haceros ningún daño.
- Pero lo haréis, al amarme y no conveniros ya haceis un pacto con mi sufrimiento… no puedo esperar a que me rompan el corazón.
- No mi señora, necesito de vuestro consuelo. Tened paciencia y esperad por mi.
- Por vos esperaré por vuestra sinceridad pero que conste y no sea negada que esta frase corrobora mis miedos... tranquilo lo supe desde el primer momento. Nacemos con el único fin de morir, igual que amamos con el único fin de sufrir pero es el precio que hay que pagar por tan maravillosa ingenuidad.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Código de barras


Cada cual con su código de barras correspondiente.

sábado, 23 de octubre de 2010


Dejaré de creer en el ayer, prefiero remontarme en su atardecer, descubrir que es lo que quieren ver y arrepentirme si hice algo que no debí hacer.

¿Qué es mejor pedir permiso o pedir perdón? ¿Permitir perdonar o perdonar el permitir?

Exausta de dolor sufro algo a lo que denominaré putrefacción. ¿Dónde reside la belleza? Y en mi caso ¿Dónde se anida en mi ser? La belleza frecuenta cada una de nuestras cualidades, habilidades, gracias y endulza nuestros defectos dándoles un sabor más suave y llevadero. Pero desgraciadamente en mi lugar no se encuentra en ninguna parte, eso es algo que solo podeis creer e imaginar como he tenido que hacer yo para poder convivir conmigo misma. Lo bueno de eso es que soy capaz de gustar a un infinito cátalogo de personalidades, ya que al no ser ni tener nada puedo ser y tenerlo todo. Depende de cómo se me mire.
Y, con la vista siempre puesta en frente, caminaré por las sendas de los bosques en busca del saber, naufragaré en mil vatallones con un barco de papel, volaré entre las nubes hasta olvidar lo que podría perder y, de esa forma, avanzaré sin miedos, sin temores ¿Qué más quisiera querer?

Un cuerpo inerte, que se desvanece y nos advierte de un presagio mal intuido, un erróneo oido
que no entiende de imprevistos, no es capaz de escuchar a un buen crítico.
Se esconde en los silencios de las partituras donde no se escucha lo maravilloso de la música... sus notas:
Compuestas con ritmos constantemente inconstantes. Pero no les culpamos, es que no son del todo conscientes de que para disfrutarlo se tienen que sentir como te sientes

Y no creas, no es que me lo invente, pero aqui hay alguien que grita con rebeldía y no es de extrañar que sea alguna cría abrumada por el sol de las mañanas al que canta buscando entre las sabanas a su príncipe azul que se despidió mucho antes de llegar, pero que un día volvió para verla despertar.

miércoles, 6 de octubre de 2010











Imaginación


Eres cada una de las canciones que canto, cada lágrima contenida, el sol de cada una de mis mañanas, la luna de cada una de mis noches. Eres la voz que siempre me anima, cada color de mi pincel, cada momento captado en fotografía, cada paso de danza, mi perfume, mi sonrisa, todas las veces que me sonrojo. Eres cada texto que escribo, cada escena que actúo, cada una de mis fantasías… Tú, mi imaginación.
Y es que sin ella todos estaríamos perdidos, sin un rumbo fijo. Pues dicen, estudiosos científicos*1, que la imaginación es el mayor poder del hombre. Que si uno se convence de ello, de que lo que cree es real, la despertará de tal manera que acabará viendo, poseyendo, sintiendo, viviendo, etc. lo que él haya decidido creer existente (o posible). ¿Y si todos imaginásemos lo mismo? ¿Podríamos crear, así, un mundo, un lugar, un mero rincón mejor que esto en lo que vivimos? Pero… la más dura y cruel de las preguntas ¿Somos capaces de imaginar todos lo mismo, dejar de lado nuestro rostro egoísta? No, cada uno imaginará ese lugar con esa persona especial, con ese paisaje que a él le parezca espectacular. Acabaríamos viviendo en un collage de ideas, un catálogo de miedos y frustraciones ¿Sería eso mejor? Tal vez, solo hay una forma de averiguarlo: Imaginémoslo.




1. estudios y científicos.

Tu muerte


~ Hoy tuve un deja vu. Vi como morías, como tu alma se desprendía de tu cuerpo aun palpitante de sangre. La ira hizo que permanecieras con vida más de lo que cualquier ser humano pudiera aguantar. Por un instante fuiste aquel chico rebosante de odio y con ansias de venganza del que huiste. Ahora te lamentas y piensas en como deberías haber vivido y no en como lo viviste. Ya es demasiado tarde para eso, es mejor dejarlo correr. Ya no sirven ni las palabras, ni miradas, ni quejidos, ... no te hagas falsas esperanzas porque este es tu fin. Lo único que te queda es afrontar la pérdida de tu hechicera, la que te mantenía en la línea que separan a los idos de los cuerdos. Coge tu última bocanada de aire y recuerda: tú te lo has buscado, tú lo decidiste así. Tú y solo tú eres el responsable de todo esto, te lo mereces ¿no?

Y con este grito desgarrador de lágrimas, sabor a ginebra, concluye tu muerte. ~

lunes, 4 de octubre de 2010

Lo más cursi que he escrito, nunca más.




Estoy ahogándome en un bar de paredes en blanco y botellas vacías, de cortinas corridas y puertas con mil cerrojos, de voces gritonas silenciadas por unos sorbos y hombres hambrientos de mujeres sin aliento, de poca razón y mera ilusión. Y ahora me doy cuenta de ello, de la poca razón y la mera ilusión, y que siempre he vivido un sueño. Igual que ahora, por supuesto, pero con la diferencia de que en estos momentos espero despertar a todas horas para volverte a desear.

Ya no puedo dormir de un tirón, me desvelo y cuando abro los ojos lo único que buscan es el asegurarse de que no te has ido, que sigues a pesar de todo ahí conmigo.

Bajo un manto de los últimos rayos del sol que flaquean por nuestra ventana, esos tonos dorados y anaranjados que suavemente se entremezclan con tu pelo y me arrastran a un mar de anhelos, de besos, de nuestros momentos... alimentamos nuestros egos.
Me deslizo en busca de tu calor, con cautela me arrincono en tus brazos, me apoyo ¿Y mi cabeza? que repose en tu abdomen y navegue con el va y viene, que no se detiene, de tu respiración... no jadees, no despiertes nuevamente mi inspiración.

Trago saliba, subo hasta tú cuello, paro pero no estaciono, continúo ¿Qué es lo que buscan mis labios? solamente los tuyos. Y por unos instantes los aprisiono, me pertenecen, aunque sea tan solo, indirectamente.

Vale ya paro, ya me callo, ya me duermo pero... no sueltes mi mano...




(Tal vez borre esto...)







domingo, 19 de septiembre de 2010

Máquinas

Cuando te has convencido totalmente de que lo que haces, quieres o vas ha hacer tiene una justificación... una que más tarde descubres que era nula, que tú inventaste (producto de tu imaginación) con la única excusa de saciar tu sed de sangre, de pura venganza. Hay veces que nos dejamos llevar demasiado por nuestras emociones... Deberíamos pensar más con la cabeza en vez de con la polla u otras extremidades.
¿Con el corazón? Superfluo. El cerebro es quien nos controla, dicta, manda, supervisa... él es nuestro yo total e irrefutable ¿Lo restante? Tan solo una máquina que no dejará de funcionar si él no nos lo permite pero que si morirá con el desgaste del tiempo.

sábado, 28 de agosto de 2010

Song

"Unas manos color canela rozaban, inconstantemente, las cuerdas de esa guitarra entonando de manera improvisada un vals. Acariciando con la púa de la tercera vez el extremo de esos hilos de metal suave o bruscamente asi como creía conveniente. Produciendo eco en el fondo de ella cuando, unicamente, nuestro aliento lo transportaba por aquella sala convirtiéndolo en una melodia. Interactuando con nuestros sentidos. Marioneta de mi imaginación, producto de mi composición"

viernes, 27 de agosto de 2010

Apariencia I

- Creí que no volverías a ser tú.
- ¿Cómo evitar ser quién eres?.
- Parecías defenderlo bien.
- Como dices, parecía. Eso no quiere decir que en verdad lo hicera.
- Cierto…
- Perdóname.
- No.
- ¿Por qué? ¿Es que no comprendes por lo que estaba pasando? No tenía nada que ver contigo…
- Pero en cambio si que lo pagaste conmigo.
- Lo siento, entiéndelo, entiéndeme. No sabía lo que decía ni hacía.
- A pesar de que se muy bien de que eras conciente que lo que decías y hacías estaba dañándome puedo comprenderte, pero nunca podré perdonarte.
- Inténtalo
- Intenta, tú, no mentir al mundo entero.
- Nunca nadie me preguntó si mentía.
- ¿En tal caso hubieses dicho la verdad?
- Por supuesto.
- No te creo.
- Ves… ¿Por qué decir la verdad si aún diciéndola no me creen? Yo puedo permitirmelo.
- Te creerían si desde un principio la hubieses dicho ¿Por qué no aparentar ser lo que eres?
- Porque son solo apariéncias, no tienen porque coincidir con lo que se es. Pueden ser diferentes.
- Pero también pueden no serlo… si, es cierto, hay mucho más allá de las apariencias pero aún así son ellas las que nos atrapan y nos impacientan con curiosidades.

jueves, 26 de agosto de 2010

El bucle de la eternidad


Odio al ser humano con todo su esplendor...
Tan primitivo y absurdo, menudo pudor.

Se cree inteligente, se cree misericordioso, se cree invencible y se olvida de ser lo que cree que es, por lo tanto deja de ser. Y si deja de ser... ¿Cómo es que es? Solo existen las ideas y de nosotros depende darles vida o no. Eso da que pensar ¿eh? La pregunta es ¿Quién nos ideó? Y como no encontramos respuesta ideamos a un Dios ¿Ahora qué? Pero no podía durar para siempre, incluso la evolución aprendió a madurar y hoy en día algun ateo se salva de tal ingenuidad.

Nosotros mismos nos ideamos, eso es lo que creo.

Yo no soy lo de cuando nací, soy lo que he decidido ser... Pero no solo me he inventado si no que... ¡Tachán! también soy como me han imaginado.
Para mi, eso es la existencia. Y el único "Dios" que existe es la propia naturaleza... y todo cuanto nos rodea es naturaleza, nosotros mismos lo somos, por lo tanto todos somos dioses. Y pensareis:

No, porque los dioses son eternos.

Y yo os diré ¿Acaso la vida no es eterna? El individuo físico es lo único efímero ya que mientras tú mueres otros nacen... un ciclo sin fin: el bucle de lo eterno.

martes, 10 de agosto de 2010

Amantes


~ Rosa en la boca, espinas en sus labios y un dulce beso sin sabor.
Margarita en mano y fuera un me quiere con cada pétalo de esa flor.
Limones dedican carantoñas bonitas esperando a que los muerdan unos muñecos de trapo deshilados que aguardan el momento extasiados.
Guerras armadas con ramos, sonrisas y tiernas palabras contra la tristeza y el temor de ser descubiertos bajo las sábanas de cada mañana.
Soledades embriagantes de alcoholes incesantes en las venas de los amantes.
Sombríos pensamientos que rodean sus días conscientes de que su juego es tan solo un pasatiempo y, después de este recreo delirante, volverán a sus vidas.
Emigrantes de boca en boca buscan el cariño de otras personas que cumplen el deber de sus esposos y esposas.
Solitarios que no encuentran en ninguno cualquier cosa que les haga sentir vivos, el revoloteo de mil mariposas. ~

domingo, 8 de agosto de 2010

Quiéreme si te atreves


En una ocasión me quisiste ¿Verdad? ¿Verdad que lo hiciste? Aunque solo fuese por un instante… ¿Lo recuerdas?
No sé a que próposito a veces dices lo que dices o haces lo que haces, ni lo que quieres que entienda con ello. ¿Recuerdas alguno de esos momentos? Tú que no sueles acordarte de las cosas, dime ¿los recuerdas? ¿Son solo imaginaciones mías o en verdad estuvieron más que bien aunque un tanto desconcertantes?
- De ahí no me mueve nadie – me he dicho en un par de ocasiones pero al final mi preocupación por lo que pasa por tu cabeza en esas circunstancias, que es lo que piensas o como nos imaginas de lejos, desde otro ángulo que no sea el nuestro en esos momentos; me atrapa. Tu cabeza, tus chifladurías, delirios, pensamientos, tus palabras… la forma que tienes de expresarte, todo eso es lo que me atrapa. Hay tanto lenguaje no verbal…
En tus ojos se vislumbra todo aquello que callas. Pero… son siempre tan desafiantes. Me ponen a prueba al mismo tiempo que inspeccionan lo que pienso ¿Alguna vez lo averiguaste? Obviamente, no. En tu mirada hay una mezcla de curiosidad y miedo, o asi es como me miras… tal vez no te des cuenta. ¿Crees que puedo hacerte daño? ¿Crees que querría hacerlo? Si de verdad lo crees… ¿Por qué aún no lo he hecho? O bien, ¿Tienes miedo de hacerme daño? ¿Quieres hacerlo? Eso es algo que solo me concierne a mi.
- Para mí tu eres… tú eres…
Sin concluir la frase, buscaba inútilmente en mi memoria un término de comparación, que no acertaba a encontrar. Estas son las palabras con las que un gran poeta se atrevió a continuar su carta – Becquer – Pero lo cierto es que yo nunca fui una gran poeta. Él intentaba explicarle a una mujer hermosa que era la poesía, pero no se dio cuenta de que la poesía es el más anhelado sentimiento, la más buscada de las emociones según el momento. Y él se mostró perdidamente enamorado de ella con lo que se atrevió a decir “la poesía eres tú”. Ella con la curiosidad burlada en su rostro le miró frunciendo el ceño ¿A qué jugaba? Apuesto que pensó ella. Y yo, yo pienso igual. ¿A qué juegas? ¿No crees que llevamos así ya demasiado tiempo? Hay que encontrarle un fin, un buen fin. Uno que nos prometa el poder contar una buena historia cuando llegue el momento de dejarnos, ya sea ahora o de aquí un tiempo. Eso no importa, el futuro no existe. De lo único que podemos estar seguros es del pasado pero nuestra vida sucede constante e inevitablemente en el presente. El futuro es una mera invención para tenernos ocupados en el presente y dar una explicación a nuestros actos del pasado. Tú y yo nos lamentamos de no poder volver a nuestra niñez ¿Pero de verdad no podemos? ¿Quién nos impide escalar las montañas que dijimos que escalaríamos? ¿Convertirnos en esos arqueólogos, veterinarios, astronautas que todos los niños hemos soñado? Nadie. Y yo te propongo… hagamosló sin importarnos el mañana. ¿Capaz o incapaz?

lunes, 2 de agosto de 2010

ínfinito

Ínfinitas son las palabras que dispongo e infinitas mis ideas, pero ultimamente solo respondo a infinitas emociones pasajeras.
Nada es para siempre, en eso reside la magia y la belleza;
Vivimos en una era influenciada por la felicidad efímera: el gozo del placer momentaneo.

sábado, 31 de julio de 2010

Sentir


Si sientes lo que sientes porque lo sientes... sienteló y no lo pienses.

No hay nada que hacer


Porque todo el mundo oculta algo, porque ese algo está oculto y porque eso oculto es ese algo.

sábado, 24 de julio de 2010

Zombie



Quiero sentirme temida, rica en apoderaciones humanas. Ansío mascar un poco de carne blanda que al perforar con mis colmillos me empape con su sangre. Quiero hacer con sus cuerpos y venas las marionetas de mis pequeños.
Comed. Comeros cada una de sus extremidades sin importar lo íntimas que sean. Y no habléis, guardad silencio. Limitaros a escuchar como el fluido de la sangre cada vez es más lento, cada vez es más débil, menos intenso… escuchad como mueren en vuestros brazos. Deleitaros con el sufrimiento ajeno, el que os alimenta y os da fuerzas para seguir matando.
Como vampiros salís solo cuando hay oscuridad, cuando vuestros rostros se ven cubiertos por la penumbra de la noche. Cuando el corazón de los humanos es más frágil y fácil de asustar. Supongo que será miedo a lo desconocido, a lo que no pueden ver… Pero si nos pueden oír, por lo que no perdáis la esperanza y gritad, que vuestra voz emerja de lo más profundo de vuestras alimañas. Convertid ese sonido en el de la muerte, terror… será lo último que escuchen, no les defraudéis. Corred tras ellos y no dejéis carne en sus huesos.

viernes, 23 de julio de 2010

x Me volveré loco...
~ Loco por mi?
x Que ingeniosa...
~ Lo sé, veras... la belleza sin ingenio es como una caja vacía, solo sirve para meter cosas.
x Bf... a veces me haces dudar de tu inteligencia
~ ... a veces me haces dudar de tu heterosexualidad
x Acaso eso te molestaría?
~ Tendría?
x estas loca

Desvistamos la superficialidad

Cuando me miro al espejo, no puedo evitar desviar la mirada, posándola en aquel mar ebrio que había creado, anteriormente. En el que los barcos eran trozos de cristal de las botellas marchitadas, podridas como mi alma.

Hacía unas horas atrás, el sol de la mañana había bañado mi rostro despertándome, así, de los sueños más profundos y anhelados. Al levantarme alargué la mano en busca de la Ginebra que, el día anterior, había calmado mis ansias de morir y ayudado a seguir viviendo, arrastrándome al sufrimiento. Al llevármela a la boca se derramó y mis labios no pudieron frenar el río que se originó por mi cuello bajando por mis pechos hasta el ombligo. Me hallaba desnuda en medio de una habitación desordenada y caótica, parecía reflejar mi yo no poético. Decidí levantarme, tambaleándome y chocando con inexistentes objetos, la garganta me ardía. Llegué al lavabo y en la bañera encontré un surtido de ampollas vacías: Baylis, Whisky, Absenta… Un gran repertorio de sabores y aromas. No recordaba nada y esa imagen me sorprendió.

Ahora, me agarro en el marco de la puerta conteniendo el crecimiento de unas semillas de lágrimas alcoholizadas. Me planto frente al lago cristalizado que cuelga de la pared y, cuando me miro al espejo no puedo evitar desviar la mirada, posándola en aquel mar ebrio que había creado, anteriormente. En el que los barcos eran trozos de cristal de las botellas marchitadas, podridas como mi alma. No puedo ser yo, la chica que me ha mirado desde el otro lado. Debajo de esos frascos que contienen mágicos remedios veo el uniforme del trabajo, salto y aparto los navíos de encima del vestido. Me corto por todas partes y me empapo las manos de sangre. Cuando las heridas empezaron a dolerme más que la vida misma corrí a abrir los grifos, dejar que el agua los limpiase y me aliviara. Mientras tanto el espejo parecía entonar una melodiosa canción que me inducía a alzar la mirada. Seducida por tal canto lo hago y ahí me veo: Con el pelo revuelto, los ojos rojizos adornados por un color morado en la parte inferior, los labios deslucidos, las manos llenas de un líquido que conjunta, a la perfección, con mi barra de labios y me hallaba totalmente desnuda. ¿Quién era? No me reconocía ¿Qué era? Solamente un cuerpo sin ningún tipo de identidad. Sentía que había perdido mi filiación. ¿Qué podría pensar la gente, de mi, si me viese así? ¿Cómo podrían argumentar, intuir, que clase de persona soy, que ideales sostengo, gustos, personalidad, estilo, que forma de vida llevo, si no doy ninguna señal? ¡Ellos no podían sospechar de mí, de mi vida, de la vida que llevo! Si saliese por las calles sin ropa no podrían prever ¡imaginar! A que religión o creencia pertenezco, por ejemplo. ¡No sabrían nada de mí cuando, yo, podría saber todo lo irrelevante de ellos! Sonrío, me llevo las manos a la cabeza y corro. Corro, libremente y sin ataduras, hacía un nuevo día en un nuevo mundo. Mantenía los ojos, previamente, cerrados aguardando el momento oportuno para abrirlos. El frenesí era, ahora, el dueño de mi cuerpo y mis acciones. La impulsividad se apropia, nuevamente, de mi responsabilidad ¡Nunca me había sentido tan viva! Abro la puerta que me separa de los murmullos, acusaciones, reacciones de la gente y salgo, me doy cuenta de ello porque noto el calor del sol en mi piel. Había olvidado, también, esa sensación de bienestar, vuelvo a sonreír con ganas e, inconscientemente, abro los ojos. ¡¿Qué ven!? Innumerables cuerpos despojados de sus, habitualmente, prendas ejerciendo sus habituales rutinas ¿Quiere decir que, al fin y al cabo, todos somos iguales? Se necesita mucho más que un espejo para mostrarnos la capacidad de cada uno de nosotros. Desvistamos la superficialidad.

Mi mundo


En mi mundo las calles son de color rosa y los edificios infinitas escaleras por las que se nos hace posible llegar al sol. Los puentes son arco iris y el mar, los lagos y océanos inmensos espejos mágicos que esconden nuestros miedos, es por eso que a veces se hayan agitados. Las tormentas son atrapasueños que nos ayudan a librarnos de las cosas que no nos dejan sonreír. Las verduras saben a algodón de azúcar y huelen a fresa. La ropa no se conjunta y se puede andar descalzo porque el suelo es de plumas. Las rosas no tienen espinas, los girasoles miran hacía todas partes, el campo siempre esta lleno de margaritas y a las amapolas nunca se les caen las hojas. Las clases se hacen al aire libre y tenemos más horas de plástica, música, literatura, historia y educación física. En mi mundo los elfos, las hadas, los gnomos, las sirenas y las ninfas existen. Nuestras casas son setas gigantes de mazapán y las camas son trozos de nube que cayeron en un día tormentoso. Las estrellas son luciérnagas que volaron demasiado lejos y nunca encontraron el camino de vuelta. La luna una moneda de plata que un día un gigante hecho al aire jugando, conmigo, a cara o a cruz, pero la lanzó con tal fuerza que se quedó pegada al cielo. En mi mundo cualquier cosa que tu creas real lo será, independientemente de lo descabelladamente descabellada que sea. El despertador no nos volverá a despertar nunca más con ese estridente sonido, sino que lo hará con nuestra canción favorita cantada por una voz dulce y maternal. Si tenemos frío unos brazos de piel suave y cálida nos abrazarán. Al irnos a dormir nuestros sueños serán como despertar en una vida real, con dolorosas experiencias. Pero, la misma voz dulce y maternal del reloj será quién nos calmará y, esos brazos de piel suave y cálida nos arroparán. Mi soñar es vuestro día a día y mi despertar es vuestro descansar. Porque hay algunos, como yo, que preferimos soñar y ser felices, manipular la realidad, aliarnos con la fantasía y enemistarnos con lo que nos hace mal.
Y, ella, ahoga sus penas
Mientras anhela
Dejar a la tristeza
Ella
Llora, sintiendo el dolor en sus venas
Pensando en ella.
Su primera lágrima caída
De una mente suicida
Parece provocar al cielo
Que se cubre
Con un velo
En la cumbre
Del deseo
De nubes
Amarillas
Adornado
De agujeros
Por los que ellos
Traspasan
Llenos de celos
Y… llora
Llora al igual que la otra llora.
Y la lluvia se mezcla con las gotas
De su mejilla, que con el ardor se funden
Que al parecer se hunden
Por las calles de un barrio febril
Pasado el mes de Abril
Un lugar, sin vías ni ferrocarril
¿Por dónde huir?


- tiene ritmo/this is a song.

Teatro

~ Los nervios antes de veros... público, son los que me hacen temblar tras el telón. Y si no os conociese no me dolería fallar, y si no os sintiese no tendría miedo de fracasar. Pero, si no existierais mi vida, mis fuerzas, mi forma de ser no tendría sentido.
Añoro lo que se siente encima de un escenario, añoro las caras de espectación. El hecho con el que tan solo actuando evades a las gentes de sus vidas y los sumerges en una historia, tú historia. La que tú decidas.

Muerte en vida


Así es como empezó mi vida, literalmente ya había empezado 18 años atrás pero ¿se puede llamar vida el sentir que al mirar atrás no hay absolutamente nada que te llene? ¿Qué tus recuerdos no sean más que tristezas, mentiras, traiciones y demás? ¿Acaso se le puede llamar, a eso, vivir? Si, literalmente, solo literalmente. Ahora ya no me importa, me siento libre, libre de actuar y de pensar sin que nadie me señale con el dedo. Ahora, dime. Dime como es la vida que voy a perderme contigo, dime a que sabrían nuestros besos, si tus abrazos serían calidos o fríos, si tus ojos cambiarían de color al mirarme, si tus pupilas se dilatarían. Cuéntame todo esto pues, ahora, no tengo miedo de lo que podría llegar a ser. Ya no me asusta, ya no me asustas.

...moñada



Cada día protagonizas mis pensamientos, mis fantasias. Cierro los ojos y tu imagen se refleja en el reverso de mis parpados, no quiero abrirlos... quiero poder verte, recordarte eternamente. Añoro la magnificamente dolorosa melodia que compone, sin quererlo, tu voz. Tu simple y sincera sonrisa que me ruborizaba y encendía, inevitablemente, el color de mis mejilla. Lla que me hacía desviar la mirada hacia ninguna parte, el tacto de tu mano al agarrarme por la cintura, delicadamente, para guiarme a... ningun lugar material, real, en especial.
La primera vez que te ví, que rocé tu piel, me pregunté a que sabrías. Quería calmar tu dolor, inexistente, con mis miles de besos y caricias. (...)Me encantaba seguir el ritmo que marcaba, al de mi corazón, el son de tus pasos, de nuevo, hacia nada posible de alcanzar. (...) En ese momento dudaba de si coger un revolver del 88, apuntarte en la parte posterior de tu cabeza y dispararte antes de darte la posibilidad de salvar tu vida. O, sin embargo, recorrer con la yema de mis dedos aquellas graciosas líneas de expresión que, anteriormente, habían creado mi diversión, mi delirio. Para luego seguir el recorrido con mi lengua en busca de más besos, deseos. Si quería acabar con tu vida era para que no me hicieras más daño, no puedo desearte y no tenerte como tampoco puedo tenerte y no desearte.

II

Cada noche, protagonizas mis sueños, antagonizas mis pesadillas. Cada noche, abro los ojos y desaparecen mis miedos imaginados para aparecerse en la realidad. Tu ausenvia me desveló y mis lágrimas brotaron sin la intención de sesar hasta la salida de el Sol. Surcarons mis mejillas, naufragaron en mis labios y su sabor murió en mi paladar.
Enciendo una ténue luz que daña mis pupilas, estiro mi brazo y alcanzo una botella duff que tengo desde el día que me abandonaste, en mi mesilla de noche.

felicidad


¿Crees que no hay nada peor? ¿Que llevas una vida de mierda? ¿Que no mereces vivir? ¿Que no merecen vivir? ¿Que nadie te quiere? ¿Que no te comprenden? ¿Que darías lo que fuese por ella y no lo sabe? ¿Que sabes lo que, él, cree de ti y no te atreves? ¿Te ríes por cualquier gilipollez? ¿Te reunes con tus amigos en un bar y cuentas cosas estupidas que ya habías contado antes pero, aún asi, te siguen haciendo gracia? ¿Te pruebas mil cosas que ponerte y acabas con la misma ropa de siempre? ¿Te maquillas y te desmaquillas para luego hacerte algo más simple? ¿Tienes una mejor amiga? ¿Tienes un mejor amigo? ¿Te rodeas de muchas personas a las que en realidad apenas conoces? ¿Conoces a alguien y a los dos días crees que es el amor de tu vida? ¿Luego despiertas y te das cuenta de que te equivocabas, que para eso se necesita más tiempo? ¿Pero te sigue gustando? ¿Te crees por un día el/la mejor del mundo? ¿Y los restantes una persona corriente? ¿Te enfadas millones de veces con tus padres? ¿Para más tarde volverle a contar las cosas? ¿Pedirles dinero? ¿Volver a la cama que ellos te proporcionan y dormir? ¿Comer de lo que te preparan? ¿En realidad les quieres o te has acostumbrado a quererlos? ¿Adoras la comida que hace tu abuela? ¿Odias a tu hermano? ¿Depende de el dia? ¿No tienes hermanos y eres feliz por ello? ¿Sientes curiosidad de como hubiese sido tu vida con uno? ¿Odias el instituto? ¿Pero te despiertas a las 7 de la mañana para ir? ¿No te gusta estudiar? ¿Pero te emocionas cuando sacas buena nota? ¿Odias las matematicas? ¿Pero fardas de haberlas aprobado? ¿Crees que lo sabes todo? ¿Crees que conseguiras tus sueños? ¿Pero lo dudas a cada día que pasa? ¿En vez de acercarte a ellos sientes que te alejas? ¿Luego vuelves a pensar que no es asi, que aun eres joven? ¿Te asustas al ver una linea de expresion en el espejo que dias atrás no estaban? ¿Te estas haciendo vieja? ¿Solo tienes 17 años? ¿Sabes que hay millones de preguntas más que todo el día, todo el mundo, a todas horas se las preguntan al igual que tu?
¿si?
Pues...
Bienvenido a la felicidad, a la que, a pesar de todos esos altibajos, sigues sonriendo.

No más tabletas


Él: Me ha encantado conocerte, ha sido un placer.
Ella: ¿Ya te vas? ¿Aquí acaba todo?
Él: Si ¿no pretenderás que me enamore de ti?
Ella: ¿Por qué no?
Él: No quiero verte llorar eternamente
Ella: No lloraré eternamente
Él: ¿Cómo piensas remediarlo? Te conozco de hace una semana y no has dejado de llorar ni si quiera para respirar.
Ella: ¡Compraré caramelos, dulces, golosinas!
Él: ¿Y eso remediará algo? ¿Qué cojones tiene que ver? No tiene concordancia, nada de lo que dices la tiene.
Ella: … Una vez me dijeron que uno no puede llorar cuando tiene un dulce en la mano.
Él: ¡Que idiotez!
Ella: Si, que idiotez que el chocolate suplante el sexo ¿Es por eso que siempre llevas contigo una tableta?
Él: ¿Qué?
Ella: Si te quedas conmigo lo único que necesitaremos serán caramelos, no más tabletas.
Él: ¿No más tabletas?
Ella: No más tabletas

jueves, 22 de julio de 2010


Me hundo en un mar de lágrimas donde quien no nada no se convierte en nada.
Vivimos en un mundo de apariencias, solo vemos unas sombras que se reflejan en un trozo de tierra a lo que nosotros denominamos nuestro planeta.
No busco… pero encuentro. No encuentro… pero busco. ¿Qué más da si siempre queremos lo que no poseemos?
Es por eso por lo que te quiero.
¿Qué le voy a hacer? Las palabras no son mi punto fuerte en estos casos pero mis actos me estremecen… ¿Soy capaz de hacerte ver todo lo que he callado en un beso como nos dicta un verso?
No lo se y…
Nada, lo único que te puedo decir es: nada… y no te hundas.

Mi ego niñata


Vuelvo a interrumpir mi historia esta vez con el fin de publicar algo menos inspirador, y no me importa. No me importa nada en absoluto, no me importa dañar o que me dañen porque he llegado a un límite en el que eso ya no me hace sufrir sino que me enfurece, me hace irradiar infelicidad, ira, rabia… furia. La venganza es lo único que me mantiene.

Me siento tonta, estúpida ¡ingenua! Por habermelo creído tan solo porque lo decían ellos, los demás, quiénes no son yo, esos, aquellos, los de fuera, otras personas, una gran mayoría… en fin, todos equivocados, todo una gran equivocación.

¿Por qué no puedo creer en mi tanto como lo hago con otros? ¿Por qué? Porque soy un saco descuidado de inseguridad, indecisión y torpeza. Asi es como puedo resumirme, esa soy yo. ¡Qué placer el no gustarle a nadie! ¡Qué gran y adorado placer!
Mentiría si digera que no espero una mínima muestra de aprecio por parte de algún tipo del sexo opuesto. Necesito cariño, todos lo necesitamos. Pero yo no sé tenerlo… a mi, se me escapa de las manos. No entiendo ni comprendo por qué soy asi pero… no puedo remediarlo, soy una estrecha y una frígida. Moriré virgen y no me asusta. No me asusta, eso si me da miedo… el hecho de que no me asuste.


No quiero ni busco comentarios, limitaros a leer el tiempo que me dure este enfado.

El pescador 11

Capítulo XI


El despertarse, cobrar el conocimiento, le llevo más tiempo de lo que creían… pero lo hizo, al fin lo hizo. Su hijo Álex y Odette le ayudaron a incorporarse de manera que su espalda quedase apoyada en el enorme tronco de ese gran árbol. Antes de poder hablar, Nicolás tosió tantas veces como le fue necesario.
- Tú… eres, eres preciosa – le dijo Nicolás a Odette – Hubiese sido fantástico poder compartir la vida con tal hermosura…
- ¡¿Entonces por qué no me esperaste!? – Dijo Odette estallando en miles de lágrimas… más que enfadada estaba decepcionada.
- Y lo hice, estoy aquí… es por ti y por mi familia por quiénes estoy aquí. He renunciado a una expedición en Marte por ti… no puedes pedirme más de lo que te he dado. – dijo compasivo, se comportaba como un padre para ella. Odette estaba sentada a su lado cabizbaja, pensativa. – Anda, mírame… ¡Cuenta todas las arrugas se han formado en mi rostro! – sonrió. – Lo siento… pero, no podía esperar medio siglo a enamorarme y no tenía ninguna certeza de que lo haría. Además mírate, tienes el cuerpo de una mujer de 28 años… la edad de mi hijo Nicolás – Dijo con una mirada insinuante que hizo ruborizar al chico con un efecto dominó que llegó hasta el vello de la chica para concluir en unas medias sonrisas. – Él es más tu tipo, te lo he preparado bien…
- Tú no me has preparado en nada papa, lo que soy lo soy gracias a mi. No he obtenido ninguna ayuda por tu parte, siempre has estado demasiado ocupado en tus investigaciones sobre lo que nos envuelve y en lo que vivimos… el universo. – Exclamó Álex.
- No me odies por ello… ¿En serio creíais alguno de vosotros que iba a renunciar a mis sueños? No creáis que soy un egoísta, si lo fuera no estaríamos aquí… ninguno de los tres. Solo quise aprovechar mi vida… nadie tenía el derecho a decirme o hacerme prometer como vivirla. – Iba a seguir con su discurso pero Odette le paró y le preguntó lo que muchos os preguntareis: cómo llegó a esta situación, a quién conoció tan importante como para formar una familia, … En resumen
- ¿Qué es lo que hiciste exactamente con tu vida? – preguntó Odette ahora intrigada. – Desapareciste ¿verdad? Todo este tiempo que te estuve buscando por estos bosques, de ventana en ventana… tú estabas en otro lugar ilustrándote en lo que ahora es tu trabajo ¿no es así? Y… dime, por favor dime, ¿cómo es la chica que te hizo romper mi promesa? ¿Es guapa? – Dijo aparentando estar un poco disgustada por ello… Álex contestó por su padre.
- Si me permites, dejadme que yo lo cuente. Me sé esta historia más que la mía propia. – Y rió – Mi padre siempre ha estado contándomela desde que nací, a un niño normal se le cuentan cuentos o se les cantan nanas para que se duerman… él, bueno. Él me aburría con sus historias. – Bromeó.
- Bueno, aquí se verá cuanto me escuchas hijo… pero, no tardes mucho. Tú madre nos aguarda – Calló esperando ver la reacción de Odette y luego prosiguió – a los tres – y ambos sonrieron.

miércoles, 21 de julio de 2010

El pescador 10


Capítulo X


- Se equivoca… yo no soy Nicolás – La chica, asustada, se quedó estupefacta. No parecía entender nada. El chico intentó explicarle – Nicolás es mi padre - y le señaló el cuerpo arrugado y cansado por el paso de los años que ahora residía bajo aquel gran árbol. La joven le miró nuevamente hasta volver a posar su mirada en la de Nicolás, el verdadero. Entonces, fue corriendo hacía él tropezándose con las piedras del lago que le hacían tragar más agua de la que una vez pudo soñar.
- ¡Espere! ¡La ayudaré! No tiene porque temerme… - Se acercó quitándose su camiseta y dándosela para que se cubriera con ella. El hijo de Nicolás cogió uno de los brazos de aquella que parecía una ilusión y se lo posó en el hombro, ayudándola a cruzar el lago. Hacía tan solo unos minutos ella tenía aletas en vez de piernas, aún no controlaba demasiado su nuevo cuerpo… suele suceder cuando uno se expone a un gran cambio.

En cuanto pisaron la orilla, ella se despego de él dejándole como espectador. Se agachó bajo el árbol y apoyó su cabeza sobre el pecho de Nicolás. Su corazón apenas latía, sus latidos eran dificultosos y algunos a contratiempo. Su hijo ahora se acercaba a él, a ellos. Y ella se alertó y se levantó con una agilidad envidiable, corriendo hasta el siguiente árbol.
- No me tengas miedo… No voy a hacerte daño. Sé quién eres… bueno, mi padre me ha hablado de ti desde que nací pero nunca te creí real. – Ella asomó su cabeza y se miraron.
- ¿Cómo se que eres quién dices ser? ¿¡Qué certeza tengo!? – Su adorable voz enfadada era extraña, incómoda… ¿cómo algo tan dulce podía inspirar tanta ira?
- Mira, no espero que me creas al igual que tú no esperarías a que te creyeran si dijeses que has sido unos miles de animales durante toda tu vida y que naciste hace unos miles de años. Pero, puedo demostrarte que soy quién digo… solo tienes que esperar a que mi padre despierte.
- Nicolás… - Dijo melancólica y nostálgica. – Está bien, esperaré… él espero medio siglo por mí. - En ese momento una lágrima le surcó su sonrojada mejilla y calló sobre su mano, la cual apretó con fuerza.
- ¿Podría hacerle una pregunta? – Dijo el chico. La joven levantó su mirada y se quedó en silencio, la más afirmativa de las respuestas… el silencio. - ¿Cuál es tu nombre? ¿Lo recuerdas?
- ¡Claro que lo recuerdo! Que haya cambiado de formas no significa que haya cambiado de ser.
- Perdona… - Dijo avergonzado.
- Odette, ese es mi nombre…
- Es muy bonito… ¿tiene algún significado?
- El que tú quieras y puedas darle. – Y volvió a sonreír. – ¿Y cuál te puso, a ti, tu padre?
- No me lo puso mi padre… - contestó incómodo por si hería los sentimientos de Odette- lo hizo mi madre. Ella estaba encaprichada con ese nombre desde antes de conocerse…
- No importa, no quiero saberlo – dijo un tanto enojada, nerviosa y al mismo tiempo triste. - ¿Cuál es?
- Álex – el silencio les invadió - ¿Qué? ¿No te gusta? – Pero Odette le hizo signos de que se callara, Nicolás parecía estar despertándose.

El pescador 9


Capítulo IX

Un bucle de intentos de pescar algo le hacían darse cuenta de que las tradiciones no parecían haberse fabricado para él. Pero no le preocupaba, lo único que quería pescar ese día era la que una vez fue un pájaro. Había cumplido la promesa de esperarla, de estar allí ese día pero ella no aparecía. ¿Y si estaba muerta? ¿Y si no existía? ¿Y si tan solo fue su imaginación la que la creo para él, para contentarle y hacerle feliz? Una amiga imaginaria. ¿Era eso posible? Cuantos años… cuantos años habría malgastado.
De repente un oleaje de colores púrpuras y azulados emergió del agua, de lo más profundo del lago. Con ello un pez gigantesco en forma de dragon chino que respetaba los mismos colores que los del pájaro, flotó en el aire durante unos segundos. Metamorfoseándose en la figura de una súblime mujer. Su cuerpo pálido aperlado con un brillo inigualable que contrarestaba con la oscuridad de su cabello, el que casí parecía fundirse con el del cielo oscurecido por la noche… se posaba lentamente sobre el paisaje. Sus extremidades se contoneaban aún con la elegancia de aquel pez y poco a poco su desnudez iba callendo al agua, tan delicadamente como lo hace una sola gota. Y su cuerpo quedó flotando en ella como una oja albina caída de un árbol.
El pescador, mayor, intentó correr hacia ella y sacarla del agua pero… se cansó demasiado pronto. Ahora eran dos los cuerpos que flotaban en aquel océano estancado. A lo lejos se podían oír los gritos de un chico.
- ¡Padre! ¡Padre sal del agua! – Pero su padre, el pescador, no se movía. El chico se apresuró y fue corriendo, incansablemente, hacía ellos. Primero sacó el de su padre, el cual lo posó debajo de un enorme árbol y seguidamente volvió a por la chica. A medida que se acercaba a ella, a su cuerpo desnudo, sus ojos se iban agrandando por momentos. Estaba casi aturdido por tanta belleza, somnoliento… Justo en ese momento la chica abrió los suyos y sus miradas se cruzaron durante unos segundos hasta que ella habló con la voz más dulce y sensual que se pueda imaginar.
- Nicolás… - Sonrió y antes de darle tiempo al chico para contradecirle y aclararle que él no era Nicolás, calló su silencio con un beso. Cuando acabó y despegó sus labios de los del joven, los cuales se habían quedado besando al aire como si esperara más, dijo- Me has esperado… no me puedo creer que me hayas esperado. Durante todos estos años no te he visto por aquí, ni una sola vez… creí que habías desaparecido pero veo que no. Te quiero. – Y se acercó nuevamente al chico con la intención de volver a besarle pero este, esta vez, se apartó muy a su pesar.

domingo, 18 de julio de 2010

El pescador 8


Capítulo VIII


Tres de la madrugada y aún no había sucedido nada, nada especial. Lo más lógico sería que en una noche de luna llena tan perfecta como aquella Nicolás se viera sumergido en esa hermosura pero, por el contrario, se veía atrapado en un sinfín de recuerdos. Seguía en ellos, era como volver a revivir toda su vida de forma resumida, dejando de lado los acontecimientos poco entretenidos o carentes de importancia… importancia para él. Fue entonces cuando, ensimismado en su subconsciente, le pareció caer de lo más alto de una torre o acantilado para, con el sobresalto, verse en el mismo lugar donde se había dejado hacía unos minutos. ¿Un viaje astral? Tal vez, nunca le parecieron del todo ciertos pero tampoco los veía improbables.


- Ahora atento – se decía para sus adentros – este es el momento preciso en el que tus sentidos deben agudizarse de tal forma que puedas encontrar lo que hayas buscando. ¿Recuerdas aquella conversación con aquella chica? Pues bien, es ahora cuando se decidirá quién de los dos ganó. – Aminoró su inconstante respiración hasta tal punto que parecía ahogarse y se dijo, por última vez


– Jamás encontré tanto ‘amor indescriptible mientras exististe. – Y bajó su cabeza lenta y tristemente. – Te quise más de lo que crees, no sé si por tu talento o por qué, pero lo hice. – Y es que el corazón de Nicolás desde el momento que la vio perteneció a esa misteriosa mujer. Fue por ella por la que se volvió a esa casa, esa que una vez fue de su padre. Y también empezó a practicar más a menudo la pesca porque, a ella, le encantaba el mar, el océano, los lagos, un río, una cascada… en fin, cualquier cosa que fuese agua. Nadaría en un vaso si pudiese, pero ni cuando era niña pudo cumplirlo.

jueves, 15 de julio de 2010


No quiero querer lo que quiero
Por eso no despierto y muero
Odio escuchar voces de hierro
Que no creen en el destierro
Los hombres en el mar los llaman marineros
Aquí, con los pies en la tierra,
No son más que marionetas.
Acuden los escalofríos del paso del tiempo y es el viento quien los llama y lleva arrastrando recuerdos y amargas penas que añoran testarudamente esos ríos, sus sueños. Estos que el pasado decidió borrar, dejarlos morir en un inmenso océano para convertir en lápidas su mar. Dejarlos soñar que el polvo es la arena y los miles de amores sirenas, el agua en la sal que cicatrizarán sus heridas.

Para un hijo de puta con clase


Igual, para mí no fuiste más que otro igual como los demás y por eso me hiciste tanto daño. Te creí diferente, pero el sabor de tus labios trasnochados, salados por los restos de otras gentes, me contradecía. Obviamente te idealicé y ahora me doy cuenta de que todo lo que hice fue inútil, en vano, pues tú ya lo habías previsto de tal modo. Nunca me creí capaz de decir “me he enamorado”, supongo que eso es lo único que te debo… el al fin poder gritar al mundo entero que yo también amé y no me arrepiento, no de ello, no de haberlo sentido pero si de ti. ¡E incluso! Llegué a creerme especial cuando eso era y es algo incierto pero, que nos pasa cuando nos hallamos en la máxima felicidad que nos aporta ese sentimiento, que es como la vida misma: el vivirla no es más que nuestra propia muerte. Supongo que muchos de vosotros también se habrán preguntado alguna vez “¿Por qué prácticamente todas las historias de amor se convierten en tragedia”? Porque solo cuando se pierde es cuando más seguros estamos de que hemos amado. Y eso sucede igual en la existencia “¿Quiénes somos?” ¿Cómo saberlo si estamos en un cambio continuo, en movimiento? Pero si podemos saber quienes hemos sido, es por ello que una biografía no debe hacerse hasta el final de nuestras vidas. Desvariando vuelvo a coger el hilo conductor de este texto, tú. Y es que yo nunca imaginé, esa no era mi intención ni pretendía. Si cerraba los ojos al besarte era porque en el fondo no quería ser consciente de lo que ocurría. Me arrepiento…si, no sé si por el por qué o por el cómo pasó cuando puede que simplemente no me gustase. ¿Pero qué voy a deciros? Si mi virginidad léxica no me aporta más espacios que llenar con este pensamiento, ya no puedo decir nada más que te quiero y que espero poder convertirlo algún día en un te quise. Paciencia.

Mantener tus sueños al orden del día no es algo fácil. Sientes que las cosas van marcha atrás, o se estancan o simplemente desaparecen. Luego hay aquello de que un sueño cuando se esfuma es porque se ha hecho real ¿De verdad es así? Yo quiero seguir soñando… pero no quiero que eso signifique que no lo he conseguido, que todo lo que he hecho ha sido en vano ¿Entonces soñar es bueno o malo? Hay veces que se necesita despertar pero, también, hay otras en las que es mejor echar a volar y despegar los pies de la tierra como si el hacerlo fuese posible. Prefiero cerrar los ojos y sonreír aunque eso signifique vivir hipócritamente, al menos hipócritamente feliz. Pero es que cuando uno cree que está bien, que nada puede irle mal, que tal y como está es feliz, que la vida no le hace más que sonreír es cuando sucede. Solo nos sentimos mal cuando decidimos sentirnos de tal modo, está en nuestras manos. La felicidad depende de nuestra capacidad de admiración, contentación, optimismo, necesidades. Lo único que necesito yo son a las personas que quiero a mi lado, algo fácil en mi lugar ya que se encuentran en la misma ciudad y algunas en el mismo instituto. Y esto es algo que puedo contar con los dedos de las manos. En fin… soñar es bonito ¡si! Soñar es fantástico. En mis sueños todo es perfecto, perfecto para mí.

Me empapo de música clásica y poesías de autores que enjuagaban sus plumas en sorbos de absenta mientras me acompañan un puño de insultos enriquecidos por gritos. Intento evadirme, ese es mi fin. A pesar de lo que dijera Nietzche, empiezo a dudar de que el cómo sería encontrado por quiénes saben el qué que quieren. No estoy de nada segura pero tampoco creo que me equivoque demasiado, al menos no lo suficiente como para decir que estoy totalmente errada. Relevante, en verdad lo que me preocupa en estos instantes es el verme un año más igual. Estoy encerrada en una cárcel donde las paredes están hechas de algo supuestamente parecido al hormigón, adornadas por cuadros y fotografías que no trasmiten nada, que no me hacen recordar nada y que no me gustan nada. Nada, eso es de lo que estoy rodeada, de la nada. De ignorancia, de vidas soñadas no realizadas, de yos insatisfechos, de rabias claustrofóbicas enmascaradas por materializaciones. ¿Por qué sonrío cuando me dicen que te pasa? ¿Por qué me miento a mi misma haciéndome creer que las cosas van bien, que van como deberían de ir, van como quieren y me dejan que vayan? ¿Por qué esperar a la mayoría de edad? El ser o no independiente y capaz de tomar tus propias decisiones, o sea como lo dirían nuestros padres, el ser mayores o lo suficiente. Es algo que no puede darse por supuesto al llegar a tales años de vida, no puede ser entendido por un número, un mísero número que no dice nada más que tu edad. La madurez, o algo parecido, no nos llegan en un momento concreto de nuestra adolescencia, es algo que se va formando con el tiempo y cada uno emplea el necesario. Puede que en verdad, los dieciocho, sea el tiempo mínimo que nos permite el gobierno para conocer y querer a nuestros padres. Y con ello, darles la oportunidad de conocernos y querernos.

Nunca me atreví a negarlo pero si intenté contradecirlo y eso me llevaba una y otra vez a un callejón sin salida pues siempre acababa dando la razón a lo que dicen. Hasta que pensé que tal vez no fallaba en mis respuestas sino en mis preguntas ¿Qué debemos cuestionarnos acerca de la nada? ¿Qué queremos decir, realmente, cuando utilizamos esta palabra tan compleja que se aferra al todo y nos lo niega? Pues bien, al decir nada no nos estamos refiriendo a una nada globalizada ni generalizada, ese es nuestro problema (obviamente siempre y cuando no especifiquemos a que nos referimos). Aquí es cuando caemos en una Falacia por generalización de inducción errónea. Y es eso, no sabemos hablar. Utilizamos palabras sin aportarles el significado que se les otorgó en su debido momento, lo cambiamos a nuestro antojo.













Recuerdo, me aferro al pasado y eso es algo que aborrezco, detesto. ¿Cómo escapar de él?

Me vuelvo e inimaginables imágenes acuden desmesuradamente y sin ningún orden establecido a mi mente. ¿Qué es lo que quieren? Nada, no buscan, absolutamente, nada.

Al principio creí que era un juego ¿sabéis lo que dicen? que la nada lo significa todo, lo antagoniza y lo convierte en un no-todo, o como lo conocemos nosotros: en nada. ¿Tengo que deducir entonces que al no buscar nada lo buscan todo?
No me importas nada, negamos una negación y, como sucede en las matemáticas, una negativa más, menos, multiplicada o restada por otra negativa nos da una afirmativa. Entonces no miento.
"17 años de mi vida sin ser egoista y por un día que decido pensar en mi el mundo parece enfadarse conmigo."

el pescador 7


Capítulo VII

Un año más tarde de su fallecimiento…

Al fin había acabado el instituto y los nervios le hervían en la sangre que corría por sus venas. Tenía varias opciones, unas que un día fueron promesas y que ahora le tocaba cumplirlas. Dijo a aquella siniestra mujer que la esperaría y no puede negar que ha soñado varias veces con ella, pero en sus sueños no tiene rostro. Siempre sale de espaldas, agachada o cubriéndose la cara con su pelo cual velo. Y por otra parte está su padre al que prometió seguir con la tradición del humilde pescador.
- Tradición, chorradas, eso no debe imponerse. En fin… todo depende de mí. Puedo renunciar a mi sueño por las personas que más he querido, si puedo llamar a esa chica persona, o cumplir mi sueño y renunciar a todos ellos. – Se dijo Nicolás para sí mismo. Ahora dudando prosiguió - Tampoco entiendo cómo puedo quererla, no sé nada de ella desde hace muchísimo, tal vez no haya logrado sobrevivir. Pero en mis sueños es tan perfecta y maravillosa… no tiene nada que ver con las pijas que habitan mi instituto ¡son todas iguales! Y no me conformo con una de distinta, la prefiero rara… rara como ella, difícil de encontrar y que suene a locura.
Esto último le devolvió a la realidad, al presente y de nuevo se veía rodeado de una niebla mezquina que no le dejaba ver más allá de las primeras piedras que habitaban en la orilla. Por mucho que decidiese no pescar ese día cambió de opinión, pues al recordar a su padre la nostalgia le invadió. Apostaba a que si siguiese vivo le gustaría verle ejerciendo el oficio con el cual tanto se encaprichó. Sacó los cebos muy lentamente de sus desgarrados bolsillos como si esperara a que se detuviera el tiempo y se cumpliese tal acontecimiento que, os recuerdo, era el de encontrarse con la que una vez fue un pájaro. Nunca le preguntó el nombre pues Nicolás no era de quiénes reconocían a las personas por él, no le daba gran importancia. A veces olvidaba incluso los de sus pequeños logros o descubrimientos. Un nombre es solo eso, un nombre.

martes, 13 de julio de 2010

El pescador 6



Capítulo VI

Había llegado el día, el fin de su padre estaba a punto de comenzar. Se notaba, podían sentirlo en el aire… ese algo inexplicable pero del que todo el mundo es consciente. Todo sucedió de tal modo: Su padre estaba sentado junto a la ventana viendo caer las últimas ojas de los árboles y lo entendió, entendió que hoy era el día que iba a morir.
- ¡Nicolás! – gritó – ven hijo, quiero decirte algo – Nicolás se apresuradamente se acercó a él sin decir nada, escuchando atentamente – Tienes que prometerme algo. Ya sé que lo que más quieres en este mundo es llegar a la Luna.
- Por primera vez – interrumpe Nicolás.
- Si bueno, por primera vez – rechista su padre, pues él había visto en las faldas de su madre, cuando solo era un crío, como un hombre caminaba sobre ella. Más tarde intentaron demostrar lo contrario y convencer al mundo entero de que aún ningún ser humano había pisado sus cráteres. Obviamente Nicolás era de quiénes lo creían. - Sea como sea hijo, es un sueño precioso, maravilloso, ¡envidiable! Pero… es solo eso, un sueño. Aquí no tendrás la preparación que necesitas y tus notas en el instituto, bueno… al menos apruebas. Lo que quiero decirte es que ya sabes que nuestros antepasados siempre fueron pescadores, mi padre fue pescador, yo soy pescador y tú… tú lo llevas en la sangre. No te compliques la vida. Prométeme que seguirás con la tradición.
- No puedo, sabes que no puedo. Si es necesario viajaré, me formaré en otras escuelas especializadas, mejoraré mis notas, lo que sea con tal de cumplirlo. Para eso están los sueños ¿no? – La cara de su padre cambio mientras pronunciaba aquellas palabras y Nicolás no pudo negarselo. – Esta bien padre, te lo prometo. Pero quiero que sepas que harás de mí un ingenuo soñador.
- Siempre lo fuiste – y sonrió por primera y última vez en mucho tiempo.
Nicolás recogió esa misma noche el cuerpo inerte de su padre e hizo una llamada a su madre quién por teléfono rompió a llorar desconsolada.
- Mama, si no te hubieses ido, si no me hubieses alejado de ti… te abrazaría como mereces – dijo irritado e impotente y colgó. Estaba un poco enojado con su madre por haberle dejado solo pero ahora tenía la libertad que tanto había anhelado.

lunes, 12 de julio de 2010

El pescador 5

Capítulo V
...
Sus miradas se mantuvieron varios segundos para luego fundirse en un beso.
- ¿Cuándo podremos estar juntos? – le preguntó Nicolás.
- Depende de tu paciencia… a mi me queda medio siglo por delante antes de volver a ser quién era ¿Me esperarás? – Pero no le dio tiempo a contestar. Temía lo que podía escuchar por lo que prefirió continuar. – Dentro de cincuenta años me hallaré con mi última forma no humana y en el que haga 51 seré la chica que hace tanto que no soy. Nos veremos aquí, en este lago… - Nicolás no contestó y agachó la cabeza. Cincuenta años era demasiado tiempo ¿qué iba a pasar con sus sueños? ¿Sería capaz de vivir un futuro y dejar de lado el presente? Lo intentaría. La silueta de la chica se deshizo y las luciérnagas volaron a una velocidad vertiginosa hacia las montañas mientras decían: Me lo tomo como una promesa, hasta de aquí 51 años.
Ese día Nicolás no durmió al igual que su padre quién enfermó de repente. Hoy había sido un día de locos y eso era algo que le entusiasmaba pero no podía disfrutar de esa adrenalina sino que debía cuidar de su padre. Pasaron días, semanas hasta meses sin volver a verla. Había sido explícita nos veremos de aquí cincuenta y un años pero no llevaba ni uno y ya no aguantaba más. Un día llegó a su casa después de volver a la ciudad para intentar exponer varias de sus fotografías y se encontró a su madre llorando en el portal. No, su padre no había muerto… aún. Pero estaba ya en las últimas, deliraba constantemente y su madre ya no podía más por lo que decidió ir a casa de su hermana, de la tía de Nicolás, hasta que pasara aquello ¿Egoísta? Tal vez, pero eso hizo que su hijo y su marido se uniesen como nunca. Nicolás apenas había hablado con su padre pero ahora, cuando solo le quedaban unos días parecían entenderse a la perfección. Hablaron sobre planes del futuro e incluso le había contado la historia del pájaro, el por qué de su clandestinidad opcional.

Memorias

Hago una pausa en mi fantasiosa historia, la que supongo tanto me apasiona por el hecho de que desearía que fuese la narración de mi vida. No obstante, yo también tengo mis propios recuerdos, unos de reales, unos de vividos. Y eso es lo que me dispongo a escribir hoy… le he estado dando vueltas y estos últimos días me parecen una marcha atrás, al pasado. Me reencuentro con amigos de la infancia, conocidos de clase, conocidos de otros conocidos y amigos que tanto me habían costado olvidar. Pero bien, puedo decir que estoy curada. Estoy curada de la melancolía, ya no me duele pensar en ello u ellos. Ahora irradio felicidad al acordarme de sus caras, de nuestras anécdotas, historias al fin y al cabo pero con un poco menos de fantasía y no por ello menos espectaculares. De todos modos me sucede como cuando somos niños ¿Os ha pasado alguna vez que recordáis algo fántabuloso en vuestra mente, imaginación, recuerdos y luego volvéis a ese lugar, con esa persona o hacéis exactamente lo mismo y sentís que le falta algo? ¿Qué no era como lo recordabais? ¿Qué en vuestros pensamientos era mucho más emocionante? Supongo, es algo que sucede constantemente por lo que yo he decidido dejar de atormentarme por ello y soñar, soñar y vivir lo que me queda y no aferrada a otros acontecimientos que no volverán a suceder. Siempre pensaré en esos momentos, en esas personas, pero de una manera distinta… no intentaré recuperarlos, están bien así como están.