lunes, 12 de julio de 2010

El pescador 5

Capítulo V
...
Sus miradas se mantuvieron varios segundos para luego fundirse en un beso.
- ¿Cuándo podremos estar juntos? – le preguntó Nicolás.
- Depende de tu paciencia… a mi me queda medio siglo por delante antes de volver a ser quién era ¿Me esperarás? – Pero no le dio tiempo a contestar. Temía lo que podía escuchar por lo que prefirió continuar. – Dentro de cincuenta años me hallaré con mi última forma no humana y en el que haga 51 seré la chica que hace tanto que no soy. Nos veremos aquí, en este lago… - Nicolás no contestó y agachó la cabeza. Cincuenta años era demasiado tiempo ¿qué iba a pasar con sus sueños? ¿Sería capaz de vivir un futuro y dejar de lado el presente? Lo intentaría. La silueta de la chica se deshizo y las luciérnagas volaron a una velocidad vertiginosa hacia las montañas mientras decían: Me lo tomo como una promesa, hasta de aquí 51 años.
Ese día Nicolás no durmió al igual que su padre quién enfermó de repente. Hoy había sido un día de locos y eso era algo que le entusiasmaba pero no podía disfrutar de esa adrenalina sino que debía cuidar de su padre. Pasaron días, semanas hasta meses sin volver a verla. Había sido explícita nos veremos de aquí cincuenta y un años pero no llevaba ni uno y ya no aguantaba más. Un día llegó a su casa después de volver a la ciudad para intentar exponer varias de sus fotografías y se encontró a su madre llorando en el portal. No, su padre no había muerto… aún. Pero estaba ya en las últimas, deliraba constantemente y su madre ya no podía más por lo que decidió ir a casa de su hermana, de la tía de Nicolás, hasta que pasara aquello ¿Egoísta? Tal vez, pero eso hizo que su hijo y su marido se uniesen como nunca. Nicolás apenas había hablado con su padre pero ahora, cuando solo le quedaban unos días parecían entenderse a la perfección. Hablaron sobre planes del futuro e incluso le había contado la historia del pájaro, el por qué de su clandestinidad opcional.

2 comentarios:

  1. aún no se como hice esa foto sin tripode y desde plaza españa una noche cualquiera... un claro ejemplo de que no existe el momento perfecto de por si, sino existen momentos. De nosotros depende lo demás.

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  2. warf !! así que la foto es tuya, wenu voy a por el otro capítulo.

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