sábado, 10 de julio de 2010

El pescador 2

Capítulo II


El pescador desesperanzado por el paso de sus años se lamentó y decidió no pescar ese día por culpa de un estado paranoico en el que se vio sucumbido. Empezó a pensar, a darle vueltas a la cabeza y llegó a creer en la posibilidad de que, tal vez, se la hubiera comido. ¿Era eso posible? No tenía pruebas ni certezas, pero si argumentos que defenderían esa teoría como la contrarrestarían, todo dependiendo de lo que quisiera creer. Ahora su preferencia era hundirse en sus recuerdos. Su mente vagaba por los inexplorables momentos de su niñez...el mismo día en el que se encontraba hoy, el día en que la conoció. Fue común, típico pero no por eso dejó de ser fantástico. Había discutido con su padre porque no quería convertirse en pescador, él quería ser astronauta… no eran las entrañas de un pez lo que quería inspeccionar sino los cráteres de la Luna. Obviamente su padre creyó que se trataba de un sueño de niños y que se le pasaría pero el transcurso del tiempo hizo que ese sueño cobrase de cada vez más fuerza y aquel encuentro fue lo último que le empujo a ello. Esto fue lo que ocurrió...El niño, Nicolás, se fue llorando al lago por las heridas que le causaron las palabras de su padre. Apenas sin aliento se encontró con un enorme pájaro de color violeta y otros azulados y rosados colores que le hizo retroceder pero, entonces, una voz cautivadora le dijo:
- ¡No! No huyas por favor… quédate - Nicolás, más que cautivado por la vozlo fue por el miedo y frenó en seco, se giró y habló.
- ¿Quién eres? – preguntó mientras intentaba descubrir de donde provenía la voz - ¿Tú también te has escapado de casa?
- Si… pero hace ya mucho tiempo, miles de años.
- ¿Dónde estás? No te veo – Decía Nicolás mientras la buscaba entre las sombras que proyectaban los árboles –
- Soy yo… - Y ante él se le apareció el mismo pájaro que antes le había asustado. –
- Tú… tú, un, un… ¿un pájaro? – balbuceaba otra vez con el miedo metido en el cuerpo. ¿Cómo era posible? ¿Cómo un pájaro podía hablar? ¿Cómo un pájaro podía ser tan bello? Pero no le importó ni el aspecto ni los modales y huyó dejando atrás aquellos maravillosos colores alados.

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