sábado, 31 de julio de 2010

Sentir


Si sientes lo que sientes porque lo sientes... sienteló y no lo pienses.

No hay nada que hacer


Porque todo el mundo oculta algo, porque ese algo está oculto y porque eso oculto es ese algo.

sábado, 24 de julio de 2010

Zombie



Quiero sentirme temida, rica en apoderaciones humanas. Ansío mascar un poco de carne blanda que al perforar con mis colmillos me empape con su sangre. Quiero hacer con sus cuerpos y venas las marionetas de mis pequeños.
Comed. Comeros cada una de sus extremidades sin importar lo íntimas que sean. Y no habléis, guardad silencio. Limitaros a escuchar como el fluido de la sangre cada vez es más lento, cada vez es más débil, menos intenso… escuchad como mueren en vuestros brazos. Deleitaros con el sufrimiento ajeno, el que os alimenta y os da fuerzas para seguir matando.
Como vampiros salís solo cuando hay oscuridad, cuando vuestros rostros se ven cubiertos por la penumbra de la noche. Cuando el corazón de los humanos es más frágil y fácil de asustar. Supongo que será miedo a lo desconocido, a lo que no pueden ver… Pero si nos pueden oír, por lo que no perdáis la esperanza y gritad, que vuestra voz emerja de lo más profundo de vuestras alimañas. Convertid ese sonido en el de la muerte, terror… será lo último que escuchen, no les defraudéis. Corred tras ellos y no dejéis carne en sus huesos.

viernes, 23 de julio de 2010

x Me volveré loco...
~ Loco por mi?
x Que ingeniosa...
~ Lo sé, veras... la belleza sin ingenio es como una caja vacía, solo sirve para meter cosas.
x Bf... a veces me haces dudar de tu inteligencia
~ ... a veces me haces dudar de tu heterosexualidad
x Acaso eso te molestaría?
~ Tendría?
x estas loca

Desvistamos la superficialidad

Cuando me miro al espejo, no puedo evitar desviar la mirada, posándola en aquel mar ebrio que había creado, anteriormente. En el que los barcos eran trozos de cristal de las botellas marchitadas, podridas como mi alma.

Hacía unas horas atrás, el sol de la mañana había bañado mi rostro despertándome, así, de los sueños más profundos y anhelados. Al levantarme alargué la mano en busca de la Ginebra que, el día anterior, había calmado mis ansias de morir y ayudado a seguir viviendo, arrastrándome al sufrimiento. Al llevármela a la boca se derramó y mis labios no pudieron frenar el río que se originó por mi cuello bajando por mis pechos hasta el ombligo. Me hallaba desnuda en medio de una habitación desordenada y caótica, parecía reflejar mi yo no poético. Decidí levantarme, tambaleándome y chocando con inexistentes objetos, la garganta me ardía. Llegué al lavabo y en la bañera encontré un surtido de ampollas vacías: Baylis, Whisky, Absenta… Un gran repertorio de sabores y aromas. No recordaba nada y esa imagen me sorprendió.

Ahora, me agarro en el marco de la puerta conteniendo el crecimiento de unas semillas de lágrimas alcoholizadas. Me planto frente al lago cristalizado que cuelga de la pared y, cuando me miro al espejo no puedo evitar desviar la mirada, posándola en aquel mar ebrio que había creado, anteriormente. En el que los barcos eran trozos de cristal de las botellas marchitadas, podridas como mi alma. No puedo ser yo, la chica que me ha mirado desde el otro lado. Debajo de esos frascos que contienen mágicos remedios veo el uniforme del trabajo, salto y aparto los navíos de encima del vestido. Me corto por todas partes y me empapo las manos de sangre. Cuando las heridas empezaron a dolerme más que la vida misma corrí a abrir los grifos, dejar que el agua los limpiase y me aliviara. Mientras tanto el espejo parecía entonar una melodiosa canción que me inducía a alzar la mirada. Seducida por tal canto lo hago y ahí me veo: Con el pelo revuelto, los ojos rojizos adornados por un color morado en la parte inferior, los labios deslucidos, las manos llenas de un líquido que conjunta, a la perfección, con mi barra de labios y me hallaba totalmente desnuda. ¿Quién era? No me reconocía ¿Qué era? Solamente un cuerpo sin ningún tipo de identidad. Sentía que había perdido mi filiación. ¿Qué podría pensar la gente, de mi, si me viese así? ¿Cómo podrían argumentar, intuir, que clase de persona soy, que ideales sostengo, gustos, personalidad, estilo, que forma de vida llevo, si no doy ninguna señal? ¡Ellos no podían sospechar de mí, de mi vida, de la vida que llevo! Si saliese por las calles sin ropa no podrían prever ¡imaginar! A que religión o creencia pertenezco, por ejemplo. ¡No sabrían nada de mí cuando, yo, podría saber todo lo irrelevante de ellos! Sonrío, me llevo las manos a la cabeza y corro. Corro, libremente y sin ataduras, hacía un nuevo día en un nuevo mundo. Mantenía los ojos, previamente, cerrados aguardando el momento oportuno para abrirlos. El frenesí era, ahora, el dueño de mi cuerpo y mis acciones. La impulsividad se apropia, nuevamente, de mi responsabilidad ¡Nunca me había sentido tan viva! Abro la puerta que me separa de los murmullos, acusaciones, reacciones de la gente y salgo, me doy cuenta de ello porque noto el calor del sol en mi piel. Había olvidado, también, esa sensación de bienestar, vuelvo a sonreír con ganas e, inconscientemente, abro los ojos. ¡¿Qué ven!? Innumerables cuerpos despojados de sus, habitualmente, prendas ejerciendo sus habituales rutinas ¿Quiere decir que, al fin y al cabo, todos somos iguales? Se necesita mucho más que un espejo para mostrarnos la capacidad de cada uno de nosotros. Desvistamos la superficialidad.

Mi mundo


En mi mundo las calles son de color rosa y los edificios infinitas escaleras por las que se nos hace posible llegar al sol. Los puentes son arco iris y el mar, los lagos y océanos inmensos espejos mágicos que esconden nuestros miedos, es por eso que a veces se hayan agitados. Las tormentas son atrapasueños que nos ayudan a librarnos de las cosas que no nos dejan sonreír. Las verduras saben a algodón de azúcar y huelen a fresa. La ropa no se conjunta y se puede andar descalzo porque el suelo es de plumas. Las rosas no tienen espinas, los girasoles miran hacía todas partes, el campo siempre esta lleno de margaritas y a las amapolas nunca se les caen las hojas. Las clases se hacen al aire libre y tenemos más horas de plástica, música, literatura, historia y educación física. En mi mundo los elfos, las hadas, los gnomos, las sirenas y las ninfas existen. Nuestras casas son setas gigantes de mazapán y las camas son trozos de nube que cayeron en un día tormentoso. Las estrellas son luciérnagas que volaron demasiado lejos y nunca encontraron el camino de vuelta. La luna una moneda de plata que un día un gigante hecho al aire jugando, conmigo, a cara o a cruz, pero la lanzó con tal fuerza que se quedó pegada al cielo. En mi mundo cualquier cosa que tu creas real lo será, independientemente de lo descabelladamente descabellada que sea. El despertador no nos volverá a despertar nunca más con ese estridente sonido, sino que lo hará con nuestra canción favorita cantada por una voz dulce y maternal. Si tenemos frío unos brazos de piel suave y cálida nos abrazarán. Al irnos a dormir nuestros sueños serán como despertar en una vida real, con dolorosas experiencias. Pero, la misma voz dulce y maternal del reloj será quién nos calmará y, esos brazos de piel suave y cálida nos arroparán. Mi soñar es vuestro día a día y mi despertar es vuestro descansar. Porque hay algunos, como yo, que preferimos soñar y ser felices, manipular la realidad, aliarnos con la fantasía y enemistarnos con lo que nos hace mal.
Y, ella, ahoga sus penas
Mientras anhela
Dejar a la tristeza
Ella
Llora, sintiendo el dolor en sus venas
Pensando en ella.
Su primera lágrima caída
De una mente suicida
Parece provocar al cielo
Que se cubre
Con un velo
En la cumbre
Del deseo
De nubes
Amarillas
Adornado
De agujeros
Por los que ellos
Traspasan
Llenos de celos
Y… llora
Llora al igual que la otra llora.
Y la lluvia se mezcla con las gotas
De su mejilla, que con el ardor se funden
Que al parecer se hunden
Por las calles de un barrio febril
Pasado el mes de Abril
Un lugar, sin vías ni ferrocarril
¿Por dónde huir?


- tiene ritmo/this is a song.

Teatro

~ Los nervios antes de veros... público, son los que me hacen temblar tras el telón. Y si no os conociese no me dolería fallar, y si no os sintiese no tendría miedo de fracasar. Pero, si no existierais mi vida, mis fuerzas, mi forma de ser no tendría sentido.
Añoro lo que se siente encima de un escenario, añoro las caras de espectación. El hecho con el que tan solo actuando evades a las gentes de sus vidas y los sumerges en una historia, tú historia. La que tú decidas.

Muerte en vida


Así es como empezó mi vida, literalmente ya había empezado 18 años atrás pero ¿se puede llamar vida el sentir que al mirar atrás no hay absolutamente nada que te llene? ¿Qué tus recuerdos no sean más que tristezas, mentiras, traiciones y demás? ¿Acaso se le puede llamar, a eso, vivir? Si, literalmente, solo literalmente. Ahora ya no me importa, me siento libre, libre de actuar y de pensar sin que nadie me señale con el dedo. Ahora, dime. Dime como es la vida que voy a perderme contigo, dime a que sabrían nuestros besos, si tus abrazos serían calidos o fríos, si tus ojos cambiarían de color al mirarme, si tus pupilas se dilatarían. Cuéntame todo esto pues, ahora, no tengo miedo de lo que podría llegar a ser. Ya no me asusta, ya no me asustas.

...moñada



Cada día protagonizas mis pensamientos, mis fantasias. Cierro los ojos y tu imagen se refleja en el reverso de mis parpados, no quiero abrirlos... quiero poder verte, recordarte eternamente. Añoro la magnificamente dolorosa melodia que compone, sin quererlo, tu voz. Tu simple y sincera sonrisa que me ruborizaba y encendía, inevitablemente, el color de mis mejilla. Lla que me hacía desviar la mirada hacia ninguna parte, el tacto de tu mano al agarrarme por la cintura, delicadamente, para guiarme a... ningun lugar material, real, en especial.
La primera vez que te ví, que rocé tu piel, me pregunté a que sabrías. Quería calmar tu dolor, inexistente, con mis miles de besos y caricias. (...)Me encantaba seguir el ritmo que marcaba, al de mi corazón, el son de tus pasos, de nuevo, hacia nada posible de alcanzar. (...) En ese momento dudaba de si coger un revolver del 88, apuntarte en la parte posterior de tu cabeza y dispararte antes de darte la posibilidad de salvar tu vida. O, sin embargo, recorrer con la yema de mis dedos aquellas graciosas líneas de expresión que, anteriormente, habían creado mi diversión, mi delirio. Para luego seguir el recorrido con mi lengua en busca de más besos, deseos. Si quería acabar con tu vida era para que no me hicieras más daño, no puedo desearte y no tenerte como tampoco puedo tenerte y no desearte.

II

Cada noche, protagonizas mis sueños, antagonizas mis pesadillas. Cada noche, abro los ojos y desaparecen mis miedos imaginados para aparecerse en la realidad. Tu ausenvia me desveló y mis lágrimas brotaron sin la intención de sesar hasta la salida de el Sol. Surcarons mis mejillas, naufragaron en mis labios y su sabor murió en mi paladar.
Enciendo una ténue luz que daña mis pupilas, estiro mi brazo y alcanzo una botella duff que tengo desde el día que me abandonaste, en mi mesilla de noche.

felicidad


¿Crees que no hay nada peor? ¿Que llevas una vida de mierda? ¿Que no mereces vivir? ¿Que no merecen vivir? ¿Que nadie te quiere? ¿Que no te comprenden? ¿Que darías lo que fuese por ella y no lo sabe? ¿Que sabes lo que, él, cree de ti y no te atreves? ¿Te ríes por cualquier gilipollez? ¿Te reunes con tus amigos en un bar y cuentas cosas estupidas que ya habías contado antes pero, aún asi, te siguen haciendo gracia? ¿Te pruebas mil cosas que ponerte y acabas con la misma ropa de siempre? ¿Te maquillas y te desmaquillas para luego hacerte algo más simple? ¿Tienes una mejor amiga? ¿Tienes un mejor amigo? ¿Te rodeas de muchas personas a las que en realidad apenas conoces? ¿Conoces a alguien y a los dos días crees que es el amor de tu vida? ¿Luego despiertas y te das cuenta de que te equivocabas, que para eso se necesita más tiempo? ¿Pero te sigue gustando? ¿Te crees por un día el/la mejor del mundo? ¿Y los restantes una persona corriente? ¿Te enfadas millones de veces con tus padres? ¿Para más tarde volverle a contar las cosas? ¿Pedirles dinero? ¿Volver a la cama que ellos te proporcionan y dormir? ¿Comer de lo que te preparan? ¿En realidad les quieres o te has acostumbrado a quererlos? ¿Adoras la comida que hace tu abuela? ¿Odias a tu hermano? ¿Depende de el dia? ¿No tienes hermanos y eres feliz por ello? ¿Sientes curiosidad de como hubiese sido tu vida con uno? ¿Odias el instituto? ¿Pero te despiertas a las 7 de la mañana para ir? ¿No te gusta estudiar? ¿Pero te emocionas cuando sacas buena nota? ¿Odias las matematicas? ¿Pero fardas de haberlas aprobado? ¿Crees que lo sabes todo? ¿Crees que conseguiras tus sueños? ¿Pero lo dudas a cada día que pasa? ¿En vez de acercarte a ellos sientes que te alejas? ¿Luego vuelves a pensar que no es asi, que aun eres joven? ¿Te asustas al ver una linea de expresion en el espejo que dias atrás no estaban? ¿Te estas haciendo vieja? ¿Solo tienes 17 años? ¿Sabes que hay millones de preguntas más que todo el día, todo el mundo, a todas horas se las preguntan al igual que tu?
¿si?
Pues...
Bienvenido a la felicidad, a la que, a pesar de todos esos altibajos, sigues sonriendo.

No más tabletas


Él: Me ha encantado conocerte, ha sido un placer.
Ella: ¿Ya te vas? ¿Aquí acaba todo?
Él: Si ¿no pretenderás que me enamore de ti?
Ella: ¿Por qué no?
Él: No quiero verte llorar eternamente
Ella: No lloraré eternamente
Él: ¿Cómo piensas remediarlo? Te conozco de hace una semana y no has dejado de llorar ni si quiera para respirar.
Ella: ¡Compraré caramelos, dulces, golosinas!
Él: ¿Y eso remediará algo? ¿Qué cojones tiene que ver? No tiene concordancia, nada de lo que dices la tiene.
Ella: … Una vez me dijeron que uno no puede llorar cuando tiene un dulce en la mano.
Él: ¡Que idiotez!
Ella: Si, que idiotez que el chocolate suplante el sexo ¿Es por eso que siempre llevas contigo una tableta?
Él: ¿Qué?
Ella: Si te quedas conmigo lo único que necesitaremos serán caramelos, no más tabletas.
Él: ¿No más tabletas?
Ella: No más tabletas

jueves, 22 de julio de 2010


Me hundo en un mar de lágrimas donde quien no nada no se convierte en nada.
Vivimos en un mundo de apariencias, solo vemos unas sombras que se reflejan en un trozo de tierra a lo que nosotros denominamos nuestro planeta.
No busco… pero encuentro. No encuentro… pero busco. ¿Qué más da si siempre queremos lo que no poseemos?
Es por eso por lo que te quiero.
¿Qué le voy a hacer? Las palabras no son mi punto fuerte en estos casos pero mis actos me estremecen… ¿Soy capaz de hacerte ver todo lo que he callado en un beso como nos dicta un verso?
No lo se y…
Nada, lo único que te puedo decir es: nada… y no te hundas.

Mi ego niñata


Vuelvo a interrumpir mi historia esta vez con el fin de publicar algo menos inspirador, y no me importa. No me importa nada en absoluto, no me importa dañar o que me dañen porque he llegado a un límite en el que eso ya no me hace sufrir sino que me enfurece, me hace irradiar infelicidad, ira, rabia… furia. La venganza es lo único que me mantiene.

Me siento tonta, estúpida ¡ingenua! Por habermelo creído tan solo porque lo decían ellos, los demás, quiénes no son yo, esos, aquellos, los de fuera, otras personas, una gran mayoría… en fin, todos equivocados, todo una gran equivocación.

¿Por qué no puedo creer en mi tanto como lo hago con otros? ¿Por qué? Porque soy un saco descuidado de inseguridad, indecisión y torpeza. Asi es como puedo resumirme, esa soy yo. ¡Qué placer el no gustarle a nadie! ¡Qué gran y adorado placer!
Mentiría si digera que no espero una mínima muestra de aprecio por parte de algún tipo del sexo opuesto. Necesito cariño, todos lo necesitamos. Pero yo no sé tenerlo… a mi, se me escapa de las manos. No entiendo ni comprendo por qué soy asi pero… no puedo remediarlo, soy una estrecha y una frígida. Moriré virgen y no me asusta. No me asusta, eso si me da miedo… el hecho de que no me asuste.


No quiero ni busco comentarios, limitaros a leer el tiempo que me dure este enfado.

El pescador 11

Capítulo XI


El despertarse, cobrar el conocimiento, le llevo más tiempo de lo que creían… pero lo hizo, al fin lo hizo. Su hijo Álex y Odette le ayudaron a incorporarse de manera que su espalda quedase apoyada en el enorme tronco de ese gran árbol. Antes de poder hablar, Nicolás tosió tantas veces como le fue necesario.
- Tú… eres, eres preciosa – le dijo Nicolás a Odette – Hubiese sido fantástico poder compartir la vida con tal hermosura…
- ¡¿Entonces por qué no me esperaste!? – Dijo Odette estallando en miles de lágrimas… más que enfadada estaba decepcionada.
- Y lo hice, estoy aquí… es por ti y por mi familia por quiénes estoy aquí. He renunciado a una expedición en Marte por ti… no puedes pedirme más de lo que te he dado. – dijo compasivo, se comportaba como un padre para ella. Odette estaba sentada a su lado cabizbaja, pensativa. – Anda, mírame… ¡Cuenta todas las arrugas se han formado en mi rostro! – sonrió. – Lo siento… pero, no podía esperar medio siglo a enamorarme y no tenía ninguna certeza de que lo haría. Además mírate, tienes el cuerpo de una mujer de 28 años… la edad de mi hijo Nicolás – Dijo con una mirada insinuante que hizo ruborizar al chico con un efecto dominó que llegó hasta el vello de la chica para concluir en unas medias sonrisas. – Él es más tu tipo, te lo he preparado bien…
- Tú no me has preparado en nada papa, lo que soy lo soy gracias a mi. No he obtenido ninguna ayuda por tu parte, siempre has estado demasiado ocupado en tus investigaciones sobre lo que nos envuelve y en lo que vivimos… el universo. – Exclamó Álex.
- No me odies por ello… ¿En serio creíais alguno de vosotros que iba a renunciar a mis sueños? No creáis que soy un egoísta, si lo fuera no estaríamos aquí… ninguno de los tres. Solo quise aprovechar mi vida… nadie tenía el derecho a decirme o hacerme prometer como vivirla. – Iba a seguir con su discurso pero Odette le paró y le preguntó lo que muchos os preguntareis: cómo llegó a esta situación, a quién conoció tan importante como para formar una familia, … En resumen
- ¿Qué es lo que hiciste exactamente con tu vida? – preguntó Odette ahora intrigada. – Desapareciste ¿verdad? Todo este tiempo que te estuve buscando por estos bosques, de ventana en ventana… tú estabas en otro lugar ilustrándote en lo que ahora es tu trabajo ¿no es así? Y… dime, por favor dime, ¿cómo es la chica que te hizo romper mi promesa? ¿Es guapa? – Dijo aparentando estar un poco disgustada por ello… Álex contestó por su padre.
- Si me permites, dejadme que yo lo cuente. Me sé esta historia más que la mía propia. – Y rió – Mi padre siempre ha estado contándomela desde que nací, a un niño normal se le cuentan cuentos o se les cantan nanas para que se duerman… él, bueno. Él me aburría con sus historias. – Bromeó.
- Bueno, aquí se verá cuanto me escuchas hijo… pero, no tardes mucho. Tú madre nos aguarda – Calló esperando ver la reacción de Odette y luego prosiguió – a los tres – y ambos sonrieron.

miércoles, 21 de julio de 2010

El pescador 10


Capítulo X


- Se equivoca… yo no soy Nicolás – La chica, asustada, se quedó estupefacta. No parecía entender nada. El chico intentó explicarle – Nicolás es mi padre - y le señaló el cuerpo arrugado y cansado por el paso de los años que ahora residía bajo aquel gran árbol. La joven le miró nuevamente hasta volver a posar su mirada en la de Nicolás, el verdadero. Entonces, fue corriendo hacía él tropezándose con las piedras del lago que le hacían tragar más agua de la que una vez pudo soñar.
- ¡Espere! ¡La ayudaré! No tiene porque temerme… - Se acercó quitándose su camiseta y dándosela para que se cubriera con ella. El hijo de Nicolás cogió uno de los brazos de aquella que parecía una ilusión y se lo posó en el hombro, ayudándola a cruzar el lago. Hacía tan solo unos minutos ella tenía aletas en vez de piernas, aún no controlaba demasiado su nuevo cuerpo… suele suceder cuando uno se expone a un gran cambio.

En cuanto pisaron la orilla, ella se despego de él dejándole como espectador. Se agachó bajo el árbol y apoyó su cabeza sobre el pecho de Nicolás. Su corazón apenas latía, sus latidos eran dificultosos y algunos a contratiempo. Su hijo ahora se acercaba a él, a ellos. Y ella se alertó y se levantó con una agilidad envidiable, corriendo hasta el siguiente árbol.
- No me tengas miedo… No voy a hacerte daño. Sé quién eres… bueno, mi padre me ha hablado de ti desde que nací pero nunca te creí real. – Ella asomó su cabeza y se miraron.
- ¿Cómo se que eres quién dices ser? ¿¡Qué certeza tengo!? – Su adorable voz enfadada era extraña, incómoda… ¿cómo algo tan dulce podía inspirar tanta ira?
- Mira, no espero que me creas al igual que tú no esperarías a que te creyeran si dijeses que has sido unos miles de animales durante toda tu vida y que naciste hace unos miles de años. Pero, puedo demostrarte que soy quién digo… solo tienes que esperar a que mi padre despierte.
- Nicolás… - Dijo melancólica y nostálgica. – Está bien, esperaré… él espero medio siglo por mí. - En ese momento una lágrima le surcó su sonrojada mejilla y calló sobre su mano, la cual apretó con fuerza.
- ¿Podría hacerle una pregunta? – Dijo el chico. La joven levantó su mirada y se quedó en silencio, la más afirmativa de las respuestas… el silencio. - ¿Cuál es tu nombre? ¿Lo recuerdas?
- ¡Claro que lo recuerdo! Que haya cambiado de formas no significa que haya cambiado de ser.
- Perdona… - Dijo avergonzado.
- Odette, ese es mi nombre…
- Es muy bonito… ¿tiene algún significado?
- El que tú quieras y puedas darle. – Y volvió a sonreír. – ¿Y cuál te puso, a ti, tu padre?
- No me lo puso mi padre… - contestó incómodo por si hería los sentimientos de Odette- lo hizo mi madre. Ella estaba encaprichada con ese nombre desde antes de conocerse…
- No importa, no quiero saberlo – dijo un tanto enojada, nerviosa y al mismo tiempo triste. - ¿Cuál es?
- Álex – el silencio les invadió - ¿Qué? ¿No te gusta? – Pero Odette le hizo signos de que se callara, Nicolás parecía estar despertándose.

El pescador 9


Capítulo IX

Un bucle de intentos de pescar algo le hacían darse cuenta de que las tradiciones no parecían haberse fabricado para él. Pero no le preocupaba, lo único que quería pescar ese día era la que una vez fue un pájaro. Había cumplido la promesa de esperarla, de estar allí ese día pero ella no aparecía. ¿Y si estaba muerta? ¿Y si no existía? ¿Y si tan solo fue su imaginación la que la creo para él, para contentarle y hacerle feliz? Una amiga imaginaria. ¿Era eso posible? Cuantos años… cuantos años habría malgastado.
De repente un oleaje de colores púrpuras y azulados emergió del agua, de lo más profundo del lago. Con ello un pez gigantesco en forma de dragon chino que respetaba los mismos colores que los del pájaro, flotó en el aire durante unos segundos. Metamorfoseándose en la figura de una súblime mujer. Su cuerpo pálido aperlado con un brillo inigualable que contrarestaba con la oscuridad de su cabello, el que casí parecía fundirse con el del cielo oscurecido por la noche… se posaba lentamente sobre el paisaje. Sus extremidades se contoneaban aún con la elegancia de aquel pez y poco a poco su desnudez iba callendo al agua, tan delicadamente como lo hace una sola gota. Y su cuerpo quedó flotando en ella como una oja albina caída de un árbol.
El pescador, mayor, intentó correr hacia ella y sacarla del agua pero… se cansó demasiado pronto. Ahora eran dos los cuerpos que flotaban en aquel océano estancado. A lo lejos se podían oír los gritos de un chico.
- ¡Padre! ¡Padre sal del agua! – Pero su padre, el pescador, no se movía. El chico se apresuró y fue corriendo, incansablemente, hacía ellos. Primero sacó el de su padre, el cual lo posó debajo de un enorme árbol y seguidamente volvió a por la chica. A medida que se acercaba a ella, a su cuerpo desnudo, sus ojos se iban agrandando por momentos. Estaba casi aturdido por tanta belleza, somnoliento… Justo en ese momento la chica abrió los suyos y sus miradas se cruzaron durante unos segundos hasta que ella habló con la voz más dulce y sensual que se pueda imaginar.
- Nicolás… - Sonrió y antes de darle tiempo al chico para contradecirle y aclararle que él no era Nicolás, calló su silencio con un beso. Cuando acabó y despegó sus labios de los del joven, los cuales se habían quedado besando al aire como si esperara más, dijo- Me has esperado… no me puedo creer que me hayas esperado. Durante todos estos años no te he visto por aquí, ni una sola vez… creí que habías desaparecido pero veo que no. Te quiero. – Y se acercó nuevamente al chico con la intención de volver a besarle pero este, esta vez, se apartó muy a su pesar.

domingo, 18 de julio de 2010

El pescador 8


Capítulo VIII


Tres de la madrugada y aún no había sucedido nada, nada especial. Lo más lógico sería que en una noche de luna llena tan perfecta como aquella Nicolás se viera sumergido en esa hermosura pero, por el contrario, se veía atrapado en un sinfín de recuerdos. Seguía en ellos, era como volver a revivir toda su vida de forma resumida, dejando de lado los acontecimientos poco entretenidos o carentes de importancia… importancia para él. Fue entonces cuando, ensimismado en su subconsciente, le pareció caer de lo más alto de una torre o acantilado para, con el sobresalto, verse en el mismo lugar donde se había dejado hacía unos minutos. ¿Un viaje astral? Tal vez, nunca le parecieron del todo ciertos pero tampoco los veía improbables.


- Ahora atento – se decía para sus adentros – este es el momento preciso en el que tus sentidos deben agudizarse de tal forma que puedas encontrar lo que hayas buscando. ¿Recuerdas aquella conversación con aquella chica? Pues bien, es ahora cuando se decidirá quién de los dos ganó. – Aminoró su inconstante respiración hasta tal punto que parecía ahogarse y se dijo, por última vez


– Jamás encontré tanto ‘amor indescriptible mientras exististe. – Y bajó su cabeza lenta y tristemente. – Te quise más de lo que crees, no sé si por tu talento o por qué, pero lo hice. – Y es que el corazón de Nicolás desde el momento que la vio perteneció a esa misteriosa mujer. Fue por ella por la que se volvió a esa casa, esa que una vez fue de su padre. Y también empezó a practicar más a menudo la pesca porque, a ella, le encantaba el mar, el océano, los lagos, un río, una cascada… en fin, cualquier cosa que fuese agua. Nadaría en un vaso si pudiese, pero ni cuando era niña pudo cumplirlo.

jueves, 15 de julio de 2010


No quiero querer lo que quiero
Por eso no despierto y muero
Odio escuchar voces de hierro
Que no creen en el destierro
Los hombres en el mar los llaman marineros
Aquí, con los pies en la tierra,
No son más que marionetas.
Acuden los escalofríos del paso del tiempo y es el viento quien los llama y lleva arrastrando recuerdos y amargas penas que añoran testarudamente esos ríos, sus sueños. Estos que el pasado decidió borrar, dejarlos morir en un inmenso océano para convertir en lápidas su mar. Dejarlos soñar que el polvo es la arena y los miles de amores sirenas, el agua en la sal que cicatrizarán sus heridas.

Para un hijo de puta con clase


Igual, para mí no fuiste más que otro igual como los demás y por eso me hiciste tanto daño. Te creí diferente, pero el sabor de tus labios trasnochados, salados por los restos de otras gentes, me contradecía. Obviamente te idealicé y ahora me doy cuenta de que todo lo que hice fue inútil, en vano, pues tú ya lo habías previsto de tal modo. Nunca me creí capaz de decir “me he enamorado”, supongo que eso es lo único que te debo… el al fin poder gritar al mundo entero que yo también amé y no me arrepiento, no de ello, no de haberlo sentido pero si de ti. ¡E incluso! Llegué a creerme especial cuando eso era y es algo incierto pero, que nos pasa cuando nos hallamos en la máxima felicidad que nos aporta ese sentimiento, que es como la vida misma: el vivirla no es más que nuestra propia muerte. Supongo que muchos de vosotros también se habrán preguntado alguna vez “¿Por qué prácticamente todas las historias de amor se convierten en tragedia”? Porque solo cuando se pierde es cuando más seguros estamos de que hemos amado. Y eso sucede igual en la existencia “¿Quiénes somos?” ¿Cómo saberlo si estamos en un cambio continuo, en movimiento? Pero si podemos saber quienes hemos sido, es por ello que una biografía no debe hacerse hasta el final de nuestras vidas. Desvariando vuelvo a coger el hilo conductor de este texto, tú. Y es que yo nunca imaginé, esa no era mi intención ni pretendía. Si cerraba los ojos al besarte era porque en el fondo no quería ser consciente de lo que ocurría. Me arrepiento…si, no sé si por el por qué o por el cómo pasó cuando puede que simplemente no me gustase. ¿Pero qué voy a deciros? Si mi virginidad léxica no me aporta más espacios que llenar con este pensamiento, ya no puedo decir nada más que te quiero y que espero poder convertirlo algún día en un te quise. Paciencia.

Mantener tus sueños al orden del día no es algo fácil. Sientes que las cosas van marcha atrás, o se estancan o simplemente desaparecen. Luego hay aquello de que un sueño cuando se esfuma es porque se ha hecho real ¿De verdad es así? Yo quiero seguir soñando… pero no quiero que eso signifique que no lo he conseguido, que todo lo que he hecho ha sido en vano ¿Entonces soñar es bueno o malo? Hay veces que se necesita despertar pero, también, hay otras en las que es mejor echar a volar y despegar los pies de la tierra como si el hacerlo fuese posible. Prefiero cerrar los ojos y sonreír aunque eso signifique vivir hipócritamente, al menos hipócritamente feliz. Pero es que cuando uno cree que está bien, que nada puede irle mal, que tal y como está es feliz, que la vida no le hace más que sonreír es cuando sucede. Solo nos sentimos mal cuando decidimos sentirnos de tal modo, está en nuestras manos. La felicidad depende de nuestra capacidad de admiración, contentación, optimismo, necesidades. Lo único que necesito yo son a las personas que quiero a mi lado, algo fácil en mi lugar ya que se encuentran en la misma ciudad y algunas en el mismo instituto. Y esto es algo que puedo contar con los dedos de las manos. En fin… soñar es bonito ¡si! Soñar es fantástico. En mis sueños todo es perfecto, perfecto para mí.

Me empapo de música clásica y poesías de autores que enjuagaban sus plumas en sorbos de absenta mientras me acompañan un puño de insultos enriquecidos por gritos. Intento evadirme, ese es mi fin. A pesar de lo que dijera Nietzche, empiezo a dudar de que el cómo sería encontrado por quiénes saben el qué que quieren. No estoy de nada segura pero tampoco creo que me equivoque demasiado, al menos no lo suficiente como para decir que estoy totalmente errada. Relevante, en verdad lo que me preocupa en estos instantes es el verme un año más igual. Estoy encerrada en una cárcel donde las paredes están hechas de algo supuestamente parecido al hormigón, adornadas por cuadros y fotografías que no trasmiten nada, que no me hacen recordar nada y que no me gustan nada. Nada, eso es de lo que estoy rodeada, de la nada. De ignorancia, de vidas soñadas no realizadas, de yos insatisfechos, de rabias claustrofóbicas enmascaradas por materializaciones. ¿Por qué sonrío cuando me dicen que te pasa? ¿Por qué me miento a mi misma haciéndome creer que las cosas van bien, que van como deberían de ir, van como quieren y me dejan que vayan? ¿Por qué esperar a la mayoría de edad? El ser o no independiente y capaz de tomar tus propias decisiones, o sea como lo dirían nuestros padres, el ser mayores o lo suficiente. Es algo que no puede darse por supuesto al llegar a tales años de vida, no puede ser entendido por un número, un mísero número que no dice nada más que tu edad. La madurez, o algo parecido, no nos llegan en un momento concreto de nuestra adolescencia, es algo que se va formando con el tiempo y cada uno emplea el necesario. Puede que en verdad, los dieciocho, sea el tiempo mínimo que nos permite el gobierno para conocer y querer a nuestros padres. Y con ello, darles la oportunidad de conocernos y querernos.

Nunca me atreví a negarlo pero si intenté contradecirlo y eso me llevaba una y otra vez a un callejón sin salida pues siempre acababa dando la razón a lo que dicen. Hasta que pensé que tal vez no fallaba en mis respuestas sino en mis preguntas ¿Qué debemos cuestionarnos acerca de la nada? ¿Qué queremos decir, realmente, cuando utilizamos esta palabra tan compleja que se aferra al todo y nos lo niega? Pues bien, al decir nada no nos estamos refiriendo a una nada globalizada ni generalizada, ese es nuestro problema (obviamente siempre y cuando no especifiquemos a que nos referimos). Aquí es cuando caemos en una Falacia por generalización de inducción errónea. Y es eso, no sabemos hablar. Utilizamos palabras sin aportarles el significado que se les otorgó en su debido momento, lo cambiamos a nuestro antojo.













Recuerdo, me aferro al pasado y eso es algo que aborrezco, detesto. ¿Cómo escapar de él?

Me vuelvo e inimaginables imágenes acuden desmesuradamente y sin ningún orden establecido a mi mente. ¿Qué es lo que quieren? Nada, no buscan, absolutamente, nada.

Al principio creí que era un juego ¿sabéis lo que dicen? que la nada lo significa todo, lo antagoniza y lo convierte en un no-todo, o como lo conocemos nosotros: en nada. ¿Tengo que deducir entonces que al no buscar nada lo buscan todo?
No me importas nada, negamos una negación y, como sucede en las matemáticas, una negativa más, menos, multiplicada o restada por otra negativa nos da una afirmativa. Entonces no miento.
"17 años de mi vida sin ser egoista y por un día que decido pensar en mi el mundo parece enfadarse conmigo."

el pescador 7


Capítulo VII

Un año más tarde de su fallecimiento…

Al fin había acabado el instituto y los nervios le hervían en la sangre que corría por sus venas. Tenía varias opciones, unas que un día fueron promesas y que ahora le tocaba cumplirlas. Dijo a aquella siniestra mujer que la esperaría y no puede negar que ha soñado varias veces con ella, pero en sus sueños no tiene rostro. Siempre sale de espaldas, agachada o cubriéndose la cara con su pelo cual velo. Y por otra parte está su padre al que prometió seguir con la tradición del humilde pescador.
- Tradición, chorradas, eso no debe imponerse. En fin… todo depende de mí. Puedo renunciar a mi sueño por las personas que más he querido, si puedo llamar a esa chica persona, o cumplir mi sueño y renunciar a todos ellos. – Se dijo Nicolás para sí mismo. Ahora dudando prosiguió - Tampoco entiendo cómo puedo quererla, no sé nada de ella desde hace muchísimo, tal vez no haya logrado sobrevivir. Pero en mis sueños es tan perfecta y maravillosa… no tiene nada que ver con las pijas que habitan mi instituto ¡son todas iguales! Y no me conformo con una de distinta, la prefiero rara… rara como ella, difícil de encontrar y que suene a locura.
Esto último le devolvió a la realidad, al presente y de nuevo se veía rodeado de una niebla mezquina que no le dejaba ver más allá de las primeras piedras que habitaban en la orilla. Por mucho que decidiese no pescar ese día cambió de opinión, pues al recordar a su padre la nostalgia le invadió. Apostaba a que si siguiese vivo le gustaría verle ejerciendo el oficio con el cual tanto se encaprichó. Sacó los cebos muy lentamente de sus desgarrados bolsillos como si esperara a que se detuviera el tiempo y se cumpliese tal acontecimiento que, os recuerdo, era el de encontrarse con la que una vez fue un pájaro. Nunca le preguntó el nombre pues Nicolás no era de quiénes reconocían a las personas por él, no le daba gran importancia. A veces olvidaba incluso los de sus pequeños logros o descubrimientos. Un nombre es solo eso, un nombre.

martes, 13 de julio de 2010

El pescador 6



Capítulo VI

Había llegado el día, el fin de su padre estaba a punto de comenzar. Se notaba, podían sentirlo en el aire… ese algo inexplicable pero del que todo el mundo es consciente. Todo sucedió de tal modo: Su padre estaba sentado junto a la ventana viendo caer las últimas ojas de los árboles y lo entendió, entendió que hoy era el día que iba a morir.
- ¡Nicolás! – gritó – ven hijo, quiero decirte algo – Nicolás se apresuradamente se acercó a él sin decir nada, escuchando atentamente – Tienes que prometerme algo. Ya sé que lo que más quieres en este mundo es llegar a la Luna.
- Por primera vez – interrumpe Nicolás.
- Si bueno, por primera vez – rechista su padre, pues él había visto en las faldas de su madre, cuando solo era un crío, como un hombre caminaba sobre ella. Más tarde intentaron demostrar lo contrario y convencer al mundo entero de que aún ningún ser humano había pisado sus cráteres. Obviamente Nicolás era de quiénes lo creían. - Sea como sea hijo, es un sueño precioso, maravilloso, ¡envidiable! Pero… es solo eso, un sueño. Aquí no tendrás la preparación que necesitas y tus notas en el instituto, bueno… al menos apruebas. Lo que quiero decirte es que ya sabes que nuestros antepasados siempre fueron pescadores, mi padre fue pescador, yo soy pescador y tú… tú lo llevas en la sangre. No te compliques la vida. Prométeme que seguirás con la tradición.
- No puedo, sabes que no puedo. Si es necesario viajaré, me formaré en otras escuelas especializadas, mejoraré mis notas, lo que sea con tal de cumplirlo. Para eso están los sueños ¿no? – La cara de su padre cambio mientras pronunciaba aquellas palabras y Nicolás no pudo negarselo. – Esta bien padre, te lo prometo. Pero quiero que sepas que harás de mí un ingenuo soñador.
- Siempre lo fuiste – y sonrió por primera y última vez en mucho tiempo.
Nicolás recogió esa misma noche el cuerpo inerte de su padre e hizo una llamada a su madre quién por teléfono rompió a llorar desconsolada.
- Mama, si no te hubieses ido, si no me hubieses alejado de ti… te abrazaría como mereces – dijo irritado e impotente y colgó. Estaba un poco enojado con su madre por haberle dejado solo pero ahora tenía la libertad que tanto había anhelado.

lunes, 12 de julio de 2010

El pescador 5

Capítulo V
...
Sus miradas se mantuvieron varios segundos para luego fundirse en un beso.
- ¿Cuándo podremos estar juntos? – le preguntó Nicolás.
- Depende de tu paciencia… a mi me queda medio siglo por delante antes de volver a ser quién era ¿Me esperarás? – Pero no le dio tiempo a contestar. Temía lo que podía escuchar por lo que prefirió continuar. – Dentro de cincuenta años me hallaré con mi última forma no humana y en el que haga 51 seré la chica que hace tanto que no soy. Nos veremos aquí, en este lago… - Nicolás no contestó y agachó la cabeza. Cincuenta años era demasiado tiempo ¿qué iba a pasar con sus sueños? ¿Sería capaz de vivir un futuro y dejar de lado el presente? Lo intentaría. La silueta de la chica se deshizo y las luciérnagas volaron a una velocidad vertiginosa hacia las montañas mientras decían: Me lo tomo como una promesa, hasta de aquí 51 años.
Ese día Nicolás no durmió al igual que su padre quién enfermó de repente. Hoy había sido un día de locos y eso era algo que le entusiasmaba pero no podía disfrutar de esa adrenalina sino que debía cuidar de su padre. Pasaron días, semanas hasta meses sin volver a verla. Había sido explícita nos veremos de aquí cincuenta y un años pero no llevaba ni uno y ya no aguantaba más. Un día llegó a su casa después de volver a la ciudad para intentar exponer varias de sus fotografías y se encontró a su madre llorando en el portal. No, su padre no había muerto… aún. Pero estaba ya en las últimas, deliraba constantemente y su madre ya no podía más por lo que decidió ir a casa de su hermana, de la tía de Nicolás, hasta que pasara aquello ¿Egoísta? Tal vez, pero eso hizo que su hijo y su marido se uniesen como nunca. Nicolás apenas había hablado con su padre pero ahora, cuando solo le quedaban unos días parecían entenderse a la perfección. Hablaron sobre planes del futuro e incluso le había contado la historia del pájaro, el por qué de su clandestinidad opcional.

Memorias

Hago una pausa en mi fantasiosa historia, la que supongo tanto me apasiona por el hecho de que desearía que fuese la narración de mi vida. No obstante, yo también tengo mis propios recuerdos, unos de reales, unos de vividos. Y eso es lo que me dispongo a escribir hoy… le he estado dando vueltas y estos últimos días me parecen una marcha atrás, al pasado. Me reencuentro con amigos de la infancia, conocidos de clase, conocidos de otros conocidos y amigos que tanto me habían costado olvidar. Pero bien, puedo decir que estoy curada. Estoy curada de la melancolía, ya no me duele pensar en ello u ellos. Ahora irradio felicidad al acordarme de sus caras, de nuestras anécdotas, historias al fin y al cabo pero con un poco menos de fantasía y no por ello menos espectaculares. De todos modos me sucede como cuando somos niños ¿Os ha pasado alguna vez que recordáis algo fántabuloso en vuestra mente, imaginación, recuerdos y luego volvéis a ese lugar, con esa persona o hacéis exactamente lo mismo y sentís que le falta algo? ¿Qué no era como lo recordabais? ¿Qué en vuestros pensamientos era mucho más emocionante? Supongo, es algo que sucede constantemente por lo que yo he decidido dejar de atormentarme por ello y soñar, soñar y vivir lo que me queda y no aferrada a otros acontecimientos que no volverán a suceder. Siempre pensaré en esos momentos, en esas personas, pero de una manera distinta… no intentaré recuperarlos, están bien así como están.

domingo, 11 de julio de 2010

El pescador 4

Capítulo IV



Y una pícara sonrisa se dibujó en su rostro en el instante que oyó aquella indiscutible verdad. En ese momento todo parecía moverse a cámara lenta, las luciérnagas, ella, que antes volaban descontroladas por su alrededor ahora se mostraban congeladas como en sus fotografías. Nicolás se acercó a una de ellas y esta se posó cómodamente en sus labios los cuales volvieron a estirarse formando una sutil y dulce sonrisa que les devolvió a la realidad. Estas volaron, otra vez, sobre su cabeza estallando en miles y billones de risitas. Él se limitó a seguirlas y fotografiarlas hasta que al fin se apresuró y se atrevió a preguntar:
- ¿Por qué eres lo que eres? – Esa pregunta detuvo a la chica y las miles de luciérnagas dejaron de volar desordenadas, se agruparon formando la verdadera figura de ella y ahora se acercaba lentamente destrozándose en innumerables curvas luminosas. Melancólica contestó.
- Por orgullo, lealtad, fuerza y honor… pero en verdad no soy ninguna de mis apariciones sino una mujer de un siglo que ya no recuerdo, atrapada en este nuevo siglo de dolor y frustración. ¿Por qué? Si, supongo que te debo una explicación pero primero deja que me disculpe. Siento haberte asustado cuando tan solo eras un niño aunque ahora no es que seas mucho más que eso – bromeó – solo quería ayudarte, hacerte saber que te entendía. A mis 27 años huí del castillo en el cual vivía con mis padres ya bastante mayores, ellos estaban disgustados conmigo ya que debería haberme casado diez años antes pero yo no quería. No quería atarme a un desconocido, yo quería ser libre de elección. Siempre quise navegar, por lo que fui a la costa más cercana de aquel lugar pero mi padre pagó a un hechicero para que me encontrara y me esclavizara a una de sus crueles maldiciones. Eso es lo que sucedió, me encontró. Ese hombre despreciable intentó chantajearme, si me entregaba a él una sola noche me dejaría marchar y le diría a mi padre que no me había encontrado pero… no fui capaz y por ello soy lo que soy. Siempre quise ver el mar y esa es la razón por la cual el último animal en el que me reencarne será uno acuático, pero para ello tengo que seguir con vida. No me ha sido fácil con tantos cazadores, devastaciones de bosques, construcciones, guerras, incendios malintencionados y por si no fuera poco ahora el cambio climático… Había días en los que deseaba acabar con este sufrimiento y morir en paz pero entonces te encontré, desde ese día no dejo de observarte. No sabes cuánto nos parecemos.

sábado, 10 de julio de 2010

El pescador 3


Capítulo III

Tras esa experiencia el niño no volvió a salir de su casa en mucho tiempo, ni si quiera para ver las estrellas y enumerar nuevas constelaciones. Hasta que se aburrió y decidió dejar de atormentarse, ya era mayor y entendía al mismo tiempo que suponía que tan solo fueron imaginaciones suyas, que no existió ni existe tal pájaro. Esa noche fue a la ciudad y como no había salido durante años por aquel traumático encuentro tenía abundantes ahorros que no había despilfarrado aún, por lo que decidió gastarlos en un telescopio y una cámara fotográfica. Entusiasmado se plantó en su jardín y se instaló en aquel lugar convirtiéndose en parte del paisaje. Nada extraño, media noche y ni rastro del pájaro. Parecía confundido, disgustado… tal vez guardaba alguna esperanza de que existiese, la curiosidad le invadía y ya no se conformaba con los cometas o nuevos planetas. Sus fotografías empezaban a repetirse y eso le aborrecía, por lo que fue a por más. Se adentró en el bosque, por aquel camino que lo llevaría de vuelta al lago. Las plantas se transformaron en las principales protagonistas de sus fotografías hasta que llegó a las faldas de aquellas montañas y sin darse cuenta el agua ya le llegaba por los tobillos. Se vio envuelto de millones y billones de luciérnagas, eso le encantó ya que le recordaban a las estrellas… pequeños pedacitos del cielo caídos y volando a su alrededor. Ensimismado con aquella imagen, unas risitas escampadas por todas partes le despertaron. Múltiples grititos incómodamente sensuales llegaron a sus oídos en forma de susurros y ecos. Era la risa de una chica multiplicada por un millón o billón de voces. Al fin llegó ese acontecimiento extraño, diferente, poco común, raro, ligeramente alejado de lo posible y lógico que esperaba.
- ¿Me recuerdas Nicolás? – dijeron aquellas vocecillas.
- ¿Cómo olvidarte? Te temí por ignorante y ahora te velo por curioso ¿Qué eres esta vez?
- Soy lo que te rodea o como tu nos llamas: pequeños pedacitos del cielo caídos. Soy cada una de estas luciérnagas.

El pescador 2

Capítulo II


El pescador desesperanzado por el paso de sus años se lamentó y decidió no pescar ese día por culpa de un estado paranoico en el que se vio sucumbido. Empezó a pensar, a darle vueltas a la cabeza y llegó a creer en la posibilidad de que, tal vez, se la hubiera comido. ¿Era eso posible? No tenía pruebas ni certezas, pero si argumentos que defenderían esa teoría como la contrarrestarían, todo dependiendo de lo que quisiera creer. Ahora su preferencia era hundirse en sus recuerdos. Su mente vagaba por los inexplorables momentos de su niñez...el mismo día en el que se encontraba hoy, el día en que la conoció. Fue común, típico pero no por eso dejó de ser fantástico. Había discutido con su padre porque no quería convertirse en pescador, él quería ser astronauta… no eran las entrañas de un pez lo que quería inspeccionar sino los cráteres de la Luna. Obviamente su padre creyó que se trataba de un sueño de niños y que se le pasaría pero el transcurso del tiempo hizo que ese sueño cobrase de cada vez más fuerza y aquel encuentro fue lo último que le empujo a ello. Esto fue lo que ocurrió...El niño, Nicolás, se fue llorando al lago por las heridas que le causaron las palabras de su padre. Apenas sin aliento se encontró con un enorme pájaro de color violeta y otros azulados y rosados colores que le hizo retroceder pero, entonces, una voz cautivadora le dijo:
- ¡No! No huyas por favor… quédate - Nicolás, más que cautivado por la vozlo fue por el miedo y frenó en seco, se giró y habló.
- ¿Quién eres? – preguntó mientras intentaba descubrir de donde provenía la voz - ¿Tú también te has escapado de casa?
- Si… pero hace ya mucho tiempo, miles de años.
- ¿Dónde estás? No te veo – Decía Nicolás mientras la buscaba entre las sombras que proyectaban los árboles –
- Soy yo… - Y ante él se le apareció el mismo pájaro que antes le había asustado. –
- Tú… tú, un, un… ¿un pájaro? – balbuceaba otra vez con el miedo metido en el cuerpo. ¿Cómo era posible? ¿Cómo un pájaro podía hablar? ¿Cómo un pájaro podía ser tan bello? Pero no le importó ni el aspecto ni los modales y huyó dejando atrás aquellos maravillosos colores alados.

El pescador

Capítulo I

Cada día la misma vieja historia cobraba vida con cada salida del sol. Al amanecer el humilde pescador se ponía sus botas de agua, su gorra de paja, el mismo chaleco azul y se armaba con su caña fabricada, mucho tiempo atrás, por las manos de su difunto padre. Rutinario, cotidiano, en fin… todo lo que había odiado en su juventud y de lo que no logró escapar por culpa de una promesa. Pero a pesar de todo caminaba alegremente, casi parecía flotar. Canturreaba al compás de sus pasos con la mirada siempre altiva, ensimismado en las formas de las ojas de los árboles ahora castañas por el otoño. Sus pies se hundían en el camino que le llevaba de su pequeña y acogedora casa a un espacioso e inmenso lago donde se disponía a encontrar algo con lo que alimentarse. Hoy era uno de sus preferentes días… el sol le visitaba de vez en cuando entre nube y nube, fielmente y con delicadeza; el aire le abanicaba placenteramente lo justo y necesario como para cambiar la corriente del agua que atrae a los peces a la orilla. Era ese día en el que se reencontraría con ella, como cada año, una sola vez. Era ese el momento antes de la gran tormenta que se la llevaría a otro recóndito lugar a morir y reencarnarse en otras escamas o piel. ¿Quién podía asegurarle que hoy no sería el día?
Ya casi llegaba a su destino, tan solo unos pasos más y la descubriría entre toda la multitud escamada, pero ella no estaba. Otro año más y ella seguía sin ser ella, sin forma humana.


]continuará