jueves, 15 de julio de 2010


Nunca me atreví a negarlo pero si intenté contradecirlo y eso me llevaba una y otra vez a un callejón sin salida pues siempre acababa dando la razón a lo que dicen. Hasta que pensé que tal vez no fallaba en mis respuestas sino en mis preguntas ¿Qué debemos cuestionarnos acerca de la nada? ¿Qué queremos decir, realmente, cuando utilizamos esta palabra tan compleja que se aferra al todo y nos lo niega? Pues bien, al decir nada no nos estamos refiriendo a una nada globalizada ni generalizada, ese es nuestro problema (obviamente siempre y cuando no especifiquemos a que nos referimos). Aquí es cuando caemos en una Falacia por generalización de inducción errónea. Y es eso, no sabemos hablar. Utilizamos palabras sin aportarles el significado que se les otorgó en su debido momento, lo cambiamos a nuestro antojo.

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