
Este texto va dedicado a todos los psicópatas reprimidos, aquellos que codician todo el saber, quienes esperan que les sean contestadas todas sus preguntas, para los inteligentemente ingenuos, soñadores y engreídamente astutos, entre muchas más contradicciones.
¿Sois de esos que les gusta analizar cada paso que dan, preguntarse el por qué de las cosas tantas veces como les sea posible, adentrarse en las mentes subjetivas de cada individuo? ¿Perforar cabezas ajenas y penetrar en lo más profundo de su cráneo en busca de algo más que sus cerebros muertos, marchitados? ¿Creéis que sois capaces de todo por qué aun no habéis encontrado a ese alguien capaz de pararos los pies, de dejaros boquiabiertos, asombrados por lo tan equivocados que estuvisteis? ¿Sois conscientes de que ese alguien existe? ¿De qué tal vez ya lo hayáis encontrado y es él quién lleva el juego? ¿Qué al igual que tú tienes tus experimentos otros también los tienen y puede que tú seas ambas cosas en distintos campos? Es decir, a la vez que experimentas eres experimentado y él sabe como actúas, sabe cómo eres, sabe lo que realmente quieres pero no dice nada y se limita a seguir la cadena utilizándote como parte de su colección. Porque en el fondo es como vosotros solo que un tanto menos cautivado en él. Cuando estáis tan ocupados estudiando vuestro alrededor él lo hace en sí mismo ¿De qué manera? Dándose a conocer, encontrando varias opiniones sobre él, estudiándolas al mismo tiempo que le estudiáis solo que con ventaja. No se encierra sino que se expresa de manera sincera, explora, conoce, experimenta tanto consigo como con los suyos, pasea la mente de vez en cuando en busca de algo que vaya más lejos del por qué. Simplemente por despecho y por placer.
Opinión personal, siempre he creído que quienes no dejan de analizar a los demás, de tratar de entender el por qué de todas sus acciones, de ver el mundo a través de los ojos de otras personas… es que tienen un "problema: se han aburrido de sus vidas, causado por motivos pasados. Imagino que lo hacen porque no encuentran en ellos su propia "personalidad, que no son capaces de ver la vida que no sea reflejada en un cristal. Se asemejan a los árboles, flores, etc. De ellos evocan varias raíces que desembocan en la tierra alimentando, cada una de ellas, su cuerpo y mente. Aunque, aún siendo así, son diferentes entre ellas. Por mucho que sus raíces, pensamientos, gustos sean de tal forma, todos ellos en conjunto, son los que los hacen como son: Un cuerpo exteriormente en orden pero interiormente de un caótico estresantemente desastroso, desordenadamente impactante, delirantemente apasionado y espeluznantemente interesante.