sábado, 24 de julio de 2010

Zombie



Quiero sentirme temida, rica en apoderaciones humanas. Ansío mascar un poco de carne blanda que al perforar con mis colmillos me empape con su sangre. Quiero hacer con sus cuerpos y venas las marionetas de mis pequeños.
Comed. Comeros cada una de sus extremidades sin importar lo íntimas que sean. Y no habléis, guardad silencio. Limitaros a escuchar como el fluido de la sangre cada vez es más lento, cada vez es más débil, menos intenso… escuchad como mueren en vuestros brazos. Deleitaros con el sufrimiento ajeno, el que os alimenta y os da fuerzas para seguir matando.
Como vampiros salís solo cuando hay oscuridad, cuando vuestros rostros se ven cubiertos por la penumbra de la noche. Cuando el corazón de los humanos es más frágil y fácil de asustar. Supongo que será miedo a lo desconocido, a lo que no pueden ver… Pero si nos pueden oír, por lo que no perdáis la esperanza y gritad, que vuestra voz emerja de lo más profundo de vuestras alimañas. Convertid ese sonido en el de la muerte, terror… será lo último que escuchen, no les defraudéis. Corred tras ellos y no dejéis carne en sus huesos.

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