viernes, 27 de agosto de 2010

Apariencia I

- Creí que no volverías a ser tú.
- ¿Cómo evitar ser quién eres?.
- Parecías defenderlo bien.
- Como dices, parecía. Eso no quiere decir que en verdad lo hicera.
- Cierto…
- Perdóname.
- No.
- ¿Por qué? ¿Es que no comprendes por lo que estaba pasando? No tenía nada que ver contigo…
- Pero en cambio si que lo pagaste conmigo.
- Lo siento, entiéndelo, entiéndeme. No sabía lo que decía ni hacía.
- A pesar de que se muy bien de que eras conciente que lo que decías y hacías estaba dañándome puedo comprenderte, pero nunca podré perdonarte.
- Inténtalo
- Intenta, tú, no mentir al mundo entero.
- Nunca nadie me preguntó si mentía.
- ¿En tal caso hubieses dicho la verdad?
- Por supuesto.
- No te creo.
- Ves… ¿Por qué decir la verdad si aún diciéndola no me creen? Yo puedo permitirmelo.
- Te creerían si desde un principio la hubieses dicho ¿Por qué no aparentar ser lo que eres?
- Porque son solo apariéncias, no tienen porque coincidir con lo que se es. Pueden ser diferentes.
- Pero también pueden no serlo… si, es cierto, hay mucho más allá de las apariencias pero aún así son ellas las que nos atrapan y nos impacientan con curiosidades.

No hay comentarios:

Publicar un comentario