miércoles, 6 de octubre de 2010

Imaginación


Eres cada una de las canciones que canto, cada lágrima contenida, el sol de cada una de mis mañanas, la luna de cada una de mis noches. Eres la voz que siempre me anima, cada color de mi pincel, cada momento captado en fotografía, cada paso de danza, mi perfume, mi sonrisa, todas las veces que me sonrojo. Eres cada texto que escribo, cada escena que actúo, cada una de mis fantasías… Tú, mi imaginación.
Y es que sin ella todos estaríamos perdidos, sin un rumbo fijo. Pues dicen, estudiosos científicos*1, que la imaginación es el mayor poder del hombre. Que si uno se convence de ello, de que lo que cree es real, la despertará de tal manera que acabará viendo, poseyendo, sintiendo, viviendo, etc. lo que él haya decidido creer existente (o posible). ¿Y si todos imaginásemos lo mismo? ¿Podríamos crear, así, un mundo, un lugar, un mero rincón mejor que esto en lo que vivimos? Pero… la más dura y cruel de las preguntas ¿Somos capaces de imaginar todos lo mismo, dejar de lado nuestro rostro egoísta? No, cada uno imaginará ese lugar con esa persona especial, con ese paisaje que a él le parezca espectacular. Acabaríamos viviendo en un collage de ideas, un catálogo de miedos y frustraciones ¿Sería eso mejor? Tal vez, solo hay una forma de averiguarlo: Imaginémoslo.




1. estudios y científicos.

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