lunes, 10 de enero de 2011

mi tú

Tranquilo, duerme... no te volveré a incordiar con mis movimientos inoportunos que te despiertan de un hermoso sueño. ¿Crees que es imposible? Tal vez, pero prometo que lo intentaré y si lo consigo será por el mero hecho de no haberme parado a soñar. Significará, que por ti he pasado la noche en vela: acurrucada en tu pecho que mece mi incansada cabezota; que te estuve observando toda la noche; que he recorrido cada parte de tu cuerpo con la llema de mis dedos, con la punta de mi lengua, con el extremo de mi cabello, con mis pechos; que he empañado el cristal por el cual asoman tus curiosos ojos con mi aliento. Que me dio tiempo de componerte una melodía sin notas ni rítmica que te acune antes de que saliera el sol; que pude darte todos los besos que retuve por no agobiarte; que estuve esperando el momento oportuno, cuando despertaras, para recordarte lo mucho que te quiero.
Y si no has pasado frío será porque te abracé tanto como fue necesario y más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario