Juntas, otra vez, en ese viejo rincón que nos permitió disfrutar de nuestra compañía.
Escondíamos nuestras caricías con sonrisas y picardías que nadie entendía, nuestros besos con excusas infantiles y con juegos trasnochados, nuestros flujos con el coraje de mentir a quiénes nos han críado y nos crían.
¿Qué dirían de saber la verdad? ¿Qué dirían de nuestra bisexualidad? ¿Qué dirían si supiesen que sus niñas se quieren más que como amigas? Nada.
No podrían decir absolutamente nada, hacer, intentar, destestar…
No podrían decir absolutamente nada, hacer, intentar, destestar…
Desde el día que te conocí me pregunté como de salada estaría tu piel y ahora puedo decir que el mar la envidiaría.
Vale lo recalco de nuevo ... Yo creo q
ResponderEliminarAnsías derramar lo que todos los demás.
Te pierde el calor que experimentas.
No controlas tantos latidos, es la enfermedad del engaño por el placer del contacto con la piel.
Te inundas de sensuales pensamientos, es algo que no puedes evitar.
Debes encontrar el análisis de este dulce experimento.
Y aunque en pequeñas dosis quieras tomar,comprenderás cuan adictivo es el medicamento en realidad.