
Un bucle de intentos de pescar algo le hacían darse cuenta de que las tradiciones no parecían haberse fabricado para él. Pero no le preocupaba, lo único que quería pescar ese día era la que una vez fue un pájaro. Había cumplido la promesa de esperarla, de estar allí ese día pero ella no aparecía. ¿Y si estaba muerta? ¿Y si no existía? ¿Y si tan solo fue su imaginación la que la creo para él, para contentarle y hacerle feliz? Una amiga imaginaria. ¿Era eso posible? Cuantos años… cuantos años habría malgastado.
De repente un oleaje de colores púrpuras y azulados emergió del agua, de lo más profundo del lago. Con ello un pez gigantesco en forma de dragon chino que respetaba los mismos colores que los del pájaro, flotó en el aire durante unos segundos. Metamorfoseándose en la figura de una súblime mujer. Su cuerpo pálido aperlado con un brillo inigualable que contrarestaba con la oscuridad de su cabello, el que casí parecía fundirse con el del cielo oscurecido por la noche… se posaba lentamente sobre el paisaje. Sus extremidades se contoneaban aún con la elegancia de aquel pez y poco a poco su desnudez iba callendo al agua, tan delicadamente como lo hace una sola gota. Y su cuerpo quedó flotando en ella como una oja albina caída de un árbol.
El pescador, mayor, intentó correr hacia ella y sacarla del agua pero… se cansó demasiado pronto. Ahora eran dos los cuerpos que flotaban en aquel océano estancado. A lo lejos se podían oír los gritos de un chico.
- ¡Padre! ¡Padre sal del agua! – Pero su padre, el pescador, no se movía. El chico se apresuró y fue corriendo, incansablemente, hacía ellos. Primero sacó el de su padre, el cual lo posó debajo de un enorme árbol y seguidamente volvió a por la chica. A medida que se acercaba a ella, a su cuerpo desnudo, sus ojos se iban agrandando por momentos. Estaba casi aturdido por tanta belleza, somnoliento… Justo en ese momento la chica abrió los suyos y sus miradas se cruzaron durante unos segundos hasta que ella habló con la voz más dulce y sensual que se pueda imaginar.
- Nicolás… - Sonrió y antes de darle tiempo al chico para contradecirle y aclararle que él no era Nicolás, calló su silencio con un beso. Cuando acabó y despegó sus labios de los del joven, los cuales se habían quedado besando al aire como si esperara más, dijo- Me has esperado… no me puedo creer que me hayas esperado. Durante todos estos años no te he visto por aquí, ni una sola vez… creí que habías desaparecido pero veo que no. Te quiero. – Y se acercó nuevamente al chico con la intención de volver a besarle pero este, esta vez, se apartó muy a su pesar.
Con este si que es necesario otro capítulo 0.o, deberías tomarte el tiempo requerido para acabarla en vez de apresurarte a mostrarnos el final. =)
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